lunes, 9 de marzo de 2009

DIARIO DE UN CONCEJAL: Los ciclistas al velódromo

No hay cosa mas grosera desde el punto de vista de la estética que ver a un cebón pedaleando con un maillot rosa por una carretera secundaria. Bueno más que pedaleando, jodiendo a los demás y arriesgando su vida. Esto último sería lo de menos porque salen a la carretera por propia voluntad con el riesgo asumido de ver desparramadas sus grasas en el asfalto y machacadas sus lorzas contra el quitamiedos.

Lo malo es que le buscan la ruina a los conductores que pagan impuesto de lujo por su vehículo, impuesto de circulación para poder circular, impuesto de carburante para llenar la caja de hacienda y seguro para encontrase con otros que no lo tienen.

Claro que tienen una disculpa fenomenal. Dicen que hacen deporte. Bueno hacen deporte el domingo y no van a trabajar el lunes a costa de la seguridad social y víctimas del lumbago. Si los cazadores argumentasen su deporte para soltar leones por la calle mayor y acribillarlos a tiros a la gente no le gustaría por el peligro de recibir un balazo en el culo. Pues a pedalear al monte o al velódromo, como los cazadores practican en los cotos, los de la fórmula 1 en un circuito y los nadadores en una piscina. Las carreteras son para circular y no para estorbar.

Eso si, a la moda si que van. Deben de existir maillots amarillos del Tour y de la Vuelta y rosas del Giro de tallas grandes donde refugiar las barrigas cerveceras. Pero los culotes no tapan sus blancas canillas. El resultado es que a la vuelta de una curva te encuentras a diez por hora a una trouppe de sebosos patrocinados por un bar de pueblo y echando el bofe.

Peor es cuando se organizan para joder a los automovilistas y nos piden a los concejales que entreguemos un trofeo y subvencionemos a la peña ciclista. Entonces ya es el dislate. Hay que poner vallas en las calles, cortar los cruces, impedir la circulación, pagar horas extras a la policía municipal, molestar con altavoces y música ratonera a los que viven cerca de la meta y cabrear a los votantes que quieren circular con sus coches.

Y el colmo de los colmos es que la vuelta ciclista pase por el caso urbano. La gente no sabe que hay que pagarles a los organizadores, lo que es como montar una fiesta en casa, poner la comida y la bebida y dar una pasta a los invitados por asistir. Yo sospecho que algo oscuro hay detrás de todo esto, que alguien se lo está llevando crudo. Una vez pregunté en el pleno del Ayuntamiento y la mirada del alcalde me sumió en el silencio. Además dijo que para el bien del turismo y del buen nombre y conocimiento de nuestra ciudad saldrían unas preciosas tomas de la misma desde el helicóptero de la tele. Pero el día de la carrera estaba nublado y por la tele solo se vio a unos jubilados peleándose por unas gorras de una marca de abonos nitrogenados.

Para mayor descrédito todos los periódicos deportivos se hicieron eco de que al ganador de la etapa le robaron la bicicleta mientras le daban un ramo de flores y dos besos las sobrinas del alcalde. El nombre de la ciudad en entredicho y dos semanas después casi me llevo por delante en una curva al concejal de festejos que iba montado en una bici profesional igualita, igualita, a la que desapareció el día de la vuelta ciclista. Casualidades de la vida.

martes, 10 de febrero de 2009

DIARIO DE UN CONCEJAL: ¿Quién es la autoridad?

¿Alguien habrá visto juntas más tonterías que las que lleva un policía municipal colgadas del cinturón? A mi me parece que los equipan en la tienda de los chinos y que ellos creen que la autoridad reside en raparse el cráneo, llevar patillas finas y largas de esas de macarra playero y gafas de sol a cualquier hora del día y de la noche.
Pero además cargan al cinto un arsenal compuesto de pistola –cuanto más grande mejor- esposas, bridas de plástico, cargadores de balas, linternas, navajas, porras, guantes, libretas de multas, cables, pinganillos, radios, pirulos reflectantes, mensáfonos, teléfonos, antenas, ganzúas, mosquetones, sprays y hasta la misma gorra para que se les vea el melón afeitado, por no ocuparme de otros instrumentos menos legales para detener y reducir delincuentes.

Si a la chamarilería colgante le sumas la barriga, la placa identificativa que no vale para identificarlos, las botas de operaciones especiales, la cazadora con hombreras a lo marine americano, un cordoncito con un pito y el bolígrafo de sancionar, estamos ante un tipo que a los únicos que puede aplicar el peso de la ley es a los ciudadanos normales que no están para huir a la carrera, ni se meten en líos. Vamos que toda esa impedimenta solo sirve para arremeter contra la cartera de los probos conductores. Bueno “los municipales” también valen para hacernos de escolta a los concejales, que eso les gusta porque van sentados en el coche y de paso entran al fútbol por la cara y a los toros de gañote y van al teatro a fumar en la puerta, que el teatro no es el hobby preferido de las “fuerzas armadas municipales”.

Como concejal sólo pido que hasta aquí lleguen las virtudes que adornan a nuestros efectivos de seguridad sin que sea necesario hacer como en otros sitios donde dicen que algunos cobran a las putas, protegen discotecas, custodian puticlubs, trafican con estupefacientes, cierran locales, extorsionan a delincuentes y se quedan con la droga de los camellos.

Mi último éxito como edil es haber cambiado el color del chaleco reflectante de la pasma municipal. Ya no es verde. Verde lo llevan los jardineros, la guardia civil, los barrenderos, los de los camiones de la basura, los mensajeros, los de la zona azul, los gorrillas de aparcamiento, los repartidores de prensa gratuita, los que echan propaganda en los buzones, los porteros del campo de fútbol y de la plaza de toros, los de la grúa, los de la ambulancia y los conductores de la moto-caca, y así no hay forma de aclararse sobre quien es la autoridad.

A nuestros policías les he colocado un chaleco amarillo con una calavera con las tibias cruzadas grabada en el pecho con la leyenda “llevo la muerte en la mirada”, para que la gente sepa con quien se juega los cuartos. Los chalecos son buenísimos, si lo sabré yo, que los vende mi cuñado.

POLÍTICAMENTE INCORRECTO: Esperanza… “tan graciosa pero no eres buena”

Te conocí, y te enamoré
y me ilusioné
y ahora todo se acabó
al conocer
tu fingido amor
que causó dolor
a mi pobre corazón

De nada valen
los abriles que he vivido
si de mujeres, nunca se sabe
la que no es mala
lo aparenta muchas veces
y la que es buena, no lo parece

Ay qué pena me das
Esperanza por Díos
tan graciosa pero
no eres buena

Ay qué pena me das
Esperanza por Díos
tan graciosa
Y sin corazón!

Esperanza, Esperanza
sólo sabes bailar chá chá chá
Esperanza, Esperanza
sólo sabes bailar chá chá chá
Esperanza, Esperanza
sólo sabes bailar chá chá chá
Esperanza, Esperanza
sólo sabes bailar chá chá chá

domingo, 1 de febrero de 2009

DIARIO DE UN CONCEJAL: La pasta que da el Gobierno es para juergas

Estos se creen muy listos. Que si yo tengo no se cuántos proyectos presentados, que si el arreglo de las farolas es muy importante, que si el parque, que si yo voy a sacar ocho... Filfa; éstos no saben de la misa la media. Lo que quiere la gente con el proyecto 8.000 de Zapatero es fiesta, que bastante jodido está el personal de por sí.

¿A dónde vamos a ir arreglando aceras para que las viejecitas no se caigan? Pues al desastre de la Seguridad Social y la Caja Única, a dinamitar el Pacto de Toledo de las pensiones. Lo único que quieren es hacer méritos pensando que les van a poner en una lista de diputados y van a dejar de atender a vecinos malolientes. Y es que los pobres piden de una manera y los ricos de otra forma.

A mi me enseñaron que cuando hay que pintar un paso de cebra antes tienen que atropellar a una vieja, si el paso es con semáforo dos y si se trata de paso elevado por lo menos tienen que caer cinco. Si no no cuadran las cuentas.

¡Fiesta, fiesta y fiesta! Con el ji, ji, ja, ja, vienen los tocamientos y después, TEMA. Hay que impulsar la construcción de escenarios, barras de bar, grifos de cerveza, guitarras, panderetas... Hay que subvencionar las verbenas populares en todos los lugares; fuegos artificiales, que por cierto siempre son el mismo tostón; encierros, carreras ciclistas, campeonatos de mus… eso es lo que quiere la gente. Solo los cagajudías hablan del trabajo como destino de los humanos. Aquí viene uno a divertirse lo más posible y lo demás son cuentos chinos.

Así que creemos riqueza con diversión. Los que sirven cubatas trabajan, los que atienden a los heridos del encierro trabajan, los músicos hacen como que trabajan y cobran, los que venden trajes de reina y damas de la fiesta hacen caja, mi conductor oficial pilla unas horas extras por llevarme a los conciertos a los que entro gratis, los que ponen bombillitas de adorno ganan dinero.

Arreglando parques solo incentivamos la existencia de vándalos que atacan el mobiliario urbano. Haciendo polideportivos contribuimos a las lesiones y a las bajas laborales, cuando no a la hospitalización y al aumento del tiempo en las listas de espera. Creando bibliotecas gastamos en calefacción para que los jubilados se metan en ellas a leer el periódico por la cara. En todo caso lo único que es admisible es construir cárceles cómodas, por si algún día…

domingo, 18 de enero de 2009

MISCELÁNEA: Aquí está pasando algo... y muy gordo

Estas señoras, vestidas de negro y con puntillas, pertenecen a la Corte de Honor de Nuestra Señora de la Almudena de Madrid y existen desde 1912. Bueno, todas no, suponemos...

La foto que las retrata corresponde a la misa celebrada por D. Antonio María Rouco Varela con motivo de la Patrona de Madrid en 2005, año de este siglo. Entre esta foto y la de Doña Soraya Sáenz de Santamaría sólo han transcurrido 38 meses.

Avisados están. Aquí está pasando algo... y muy gordo. Y mientras el personal distraído con Obama y discutiendo sobre si los cobardes deben o no dimitir. Este país no tiene remedio.

miércoles, 14 de enero de 2009

DIARIO DE UN CONCEJAL: Retortijón en la cabalgata.

Ha pasado una semana y todavía me duele. Vamos, me duele tanto que tengo que llevar una faja.

Fui uno de los tres elegidos para Rey Mago de la cabalgata y eso es como pasar a la posteridad, un hito en la biografía de un concejal. Al principio hace ilusión y es bonito, pero luego la cosa se complica. Que si visitas a los ancianos de la localidad, que estarán rijosos pero saben que los reyes son los padres y se toman a chufla la cosa con coñas como “yo soy republicano y no me gustan los reyes aunque sean magos”, “a ti te conozco y sigues tan gandul como de pequeño”... Y los niños, qué voy a decir de los niños. Pues que no hay quien aguante dos horas sentado preguntando estupideces a las criaturas mientras sus padres te dejan medio ciego con los flashes de las fotos. Y todo eso después de dos horas de maquillaje, peluca, barba y el calor que pasas, porque en los asilos y en los hospitales cuecen a los clientes para matarles los miasmas.

Pero lo bueno es la Cabalgata. Mi sorpresa fue cuando me dieron un pañal gigante con la excusa de que no me podía bajar en todo el recorrido y que me lo pusiera por mi bien. Claro un rey y además mago no se va a bajar de la carroza para entrar a mear en un bar. Y es que aquí, como en cualquier sitio de España, tienes que mear en los bares.

Yo regio en mi trono y aquella chusma de votantes cogiendo caramelos con cara de miserables, sobre todo los jubilados que se llevan una mierda a casa con tal de que sea gratis. Pero cuando uno lleva un par de horas en la carroza nota el cansancio de brazos con el ejercicio de lanzar las golosinas. Luego entra sed. Uno es inteligente y precavido y me había "mercao" una botella de dos litros de cubata y libaba el néctar de ron con una goma que llevo en el coche por si tengo que tomar prestada gasolina alguna vez. Por debajo de la barba no se notaba.

Con el hambre el problema fue mayor. Me lleve un poco de salmón ahumado envasado al vacio, que me gusta mucho y que según mi mujer como está ahumado mata el mono del tabaco. Se lo debe haber oído al Chumari o como se llame el tío ese. El primer trozo de salmón se me pegó a los pelos de la barba, con lo cual no había quien se lo metiera a la boca ni quien lo despegara. Tuve que tirar fuerte y el trozo de salmón salió en dirección a la gente. ¡Queremos más salmón pero en paquete! ¡Qué griterío! Y venga arremolinarse la multitud junto a la carroza pidiendo más.
Así que tuve que ir lanzándoles trocitos de salmón para que se contentaran. Para qué lo haría.

Pero lo peor estaba por llegar. EL RETORTIJÓN. Tan agudo y penetrante que me dejó lívido. El primero lo pasé mal que bien, pero con el segundo me tuve que levantar del trono, trono inútil por otra parte, y apretar los glúteos para contenerme. Pensaba el gentío que me ponía en pie para saludar y yo cada cinco minutos me erguía temblando y todos aplaudían y pedían más salmón. Así durante una hora con las cámaras de televisión grabándolo todo. Espeluznante.

Cuando terminó la cabalgata no me dio tiempo a llegar a un retrete, y detrás de la cueva del nacimiento, junto a la pared de la iglesia, escondido en la retama del belén, solté un taponazo de órdago. Quedó bien porque la gente creyó que la mula y el buey eran unas figuras tan realistas que hasta olían a cuadra. Ahora, después de probar el pañal, admiro a Concha Velasco.

viernes, 2 de enero de 2009

DIARIO DE UN CONCEJAL: Mis presupuestos, por supuesto

Estoy de acuerdo con todos: no se puede tolerar que hayamos comenzado el año y todavía no tengamos los presupuestos aprobados, importante asunto para la subida de salarios, entre ellos el mío.

Pero, sabiendo que esto ocurre en muchas localidades de España, por no decir que en casi todas, el asunto tampoco es para tanto. Y estoy pensando que la oposición tiene mucha culpa. Con lo fácil que sería ir al pleno y decirle al que gobierna que lo hace muy bien, aprobar las cuentas con los votos de la mayoría y aceptar que el que gana las elecciones hace lo que le sale de las/os ... elecciones. Es decir: estas son las cifras, las vamos a usar para lo que queramos y nos vamos a endeudar en muy poco (que es bastante, por cierto). Pues no, a la oposición no se le ocurre otra cosa que sacarle punta a todo y los demás, encima, como asnos, a negociar. Así no avanzamos, no hacemos ciudad.

Estoy pensando que la oposición tiene muchos compromisos. Que si un polideportivo aquí, que si un parque allá, que si unos pisos (bueno, muchos pisos, caros) más lejos, que si un camino por allí (por cierto, por donde vive uno de sus concejales en un chalet que ya me gustaría a mí saber de dónde lo ha sacado). Total, que no hacen más que poner pegas sabiendo que no van a sacar tajada, de momento. ¡Y lo que revoluciona el dueño del periódico –que por cierto es constructor- con estas gaitas!. He llegado a pensar que es lo único que les interesa, para que vean sus amigos que se preocupan por ellos y les puedan seguir votando en las siguientes elecciones.

Y todo esto sin hablar de las reuniones de nuestro grupo para preparar los presupuestos, que parece que todos han nacido en el extrarradio, cosa que puede que hasta sea verdad. ¡Hala!, todos a pedir. Y mira que les digo yo que esto no es como en Inglaterra, donde cada diputado tiene una circunscripción o un barrio y se lo tiene que currar de lo lindo. Aquí no. En cuanto salen concejales por una barriada se compran una casa cara en otro sitio.
Yo estoy con el alcalde, como siempre, que para eso es el que manda. Para qué queremos polideportivos si nosotros no vamos a hacer deporte. Para qué queremos guarderías si nuestros hijos ya tienen veinte años, para qué queremos parkings, si vamos siempre en coche oficial. Lo que tenemos que construir son buenas cárceles, buenos hospitales y buenos cementerios, porque iremos a parar a alguno de esos lugares. Y lo demás son milongas. Además si los ciudadanos copian nuestras costumbres también irán a estos sitios.