jueves, 30 de septiembre de 2010

DIARIO DE UN CONCEJAL: Los ciclistas al velódromo

No hay cosa mas grosera, desde el punto de vista de la estética, que ver a un cebón pedaleando con un maillot rosa por una carretera secundaria. Bueno más que pedaleando, porculeando a los demás y arriesgando su vida. Esto último sería lo de menos porque salen a la carretera por propia voluntad con el riesgo asumido de ver desparramadas sus grasas en el asfalto y machacadas sus lorzas contra el quitamiedos.
Lo malo es que le buscan la ruina a los conductores que pagan impuesto de lujo por su vehículo, impuesto de circulación para poder circular, impuesto de carburante para llenar la caja de hacienda y seguro para encontrase con otros que no lo tienen.
Claro que tienen una disculpa fenomenal. Dicen que hacen deporte. Bueno hacen deporte el domingo y no van a trabajar el lunes a costa de la seguridad social y víctimas del lumbago. Si los cazadores argumentasen su deporte para soltar leones por la calle mayor y acribillarlos a tiros a la gente no le gustaría por el peligro de recibir un balazo en el culo. Pues a pedalear al monte o al velódromo, como los cazadores practican en los cotos, los de la fórmula 1 en un circuito y los nadadores en una piscina. Las carreteras son para circular y no para estorbar.
Eso si, a la moda si que van. Deben de existir maillots amarillos del Tour, rojos de la Vuelta y rosas del Giro de tallas grandes donde refugiar las barrigas cerveceras. Pero los culotes no tapan sus blancas canillas. El resultado es que a la vuelta de una curva te encuentras a diez por hora a una trouppe de sebosos patrocinados por un bar de pueblo y echando el bofe.
Peor es cuando se organizan para joder a los automovilistas y nos piden a los concejales que entreguemos un trofeo y subvencionemos a la peña ciclista. Entonces ya es el dislate. Hay que poner vallas en las calles, cortar los cruces, impedir la circulación, pagar horas extras a la policía municipal, molestar con altavoces y música ratonera a los que viven cerca de la meta y cabrear a los votantes que quieren circular con sus coches.
Y el colmo de los colmos es que la vuelta ciclista pase por el caso urbano. La gente no sabe que hay que pagarles a los organizadores, lo que es como montar una fiesta en casa, poner la comida y la bebida y dar una pasta a los invitados por asistir. Yo sospecho que algo oscuro hay detrás de todo esto, que alguien se lo está llevando crudo.
Una vez pregunté en el pleno del Ayuntamiento y la mirada del alcalde me sumió en el silencio. Además dijo que para el bien del turismo y del buen nombre y conocimiento de nuestra ciudad saldrían unas preciosas tomas de la misma desde el helicóptero de la tele. Pero el día de la carrera estaba nublado y por la tele solo se vio a unos jubilados peleándose por unas gorras de una marca de abonos nitrogenados.
Para mayor descrédito todos los periódicos deportivos se hicieron eco de que al ganador de la etapa le robaron la bicicleta mientras le daban un ramo de flores y dos besos las sobrinas del alcalde. El nombre de la ciudad en entredicho y dos semanas después casi me llevo por delante en una curva al concejal de festejos que iba montado en una bici profesional igualita, igualita, a la que desapareció el día de la vuelta ciclista. Casualidades de la vida.

martes, 3 de agosto de 2010

DIARIO DE UN CONCEJAL: Pobres vacas catalanas


Mira, no hay mal que por bien no venga. Ya no hay que ir a Cataluña para ver toros. Así la cosa taurina nos queda más cerca y los catalanes aficionados se gastarán el dinero fuera de su región, lo cual no deja de tener gracia tratándose de quien tratamos.
Y a ese “que se joda mi capitán que yo no como rancho” podrían unir un asco total al jamón de Jabugo, al aceite de Jaén, a las angulas de Aguinaga –que ya podían ser de Romero-, a los percebes gallegos, a los zarajos de Cuenca, a las berenjenas de Almagro, al vino de Rioja y a todo lo que no sea autóctono catalán. Lo digo porque cinco millones de consumidores menos abaratarían los precios de los ricos productos citados y eso es bueno para los bolsillos de los asalariados.
Lo peor de la prohibición taurómaca no es que, en resumidas cuentas, se den veinte festejos menos en la plaza de Barcelona, que además ni son capaces de llenarla. Lo malo para los catalanes impulsores de la prohibición es que han quedado como verdaderos cobardes. En lugar de decir la verdad se han escondido de bajo de las faldas de los defensores de los animalitos como si aquellos se alimentasen solo de rábanos aún a sabiendas que no se ha podido demostrar que una lechuga no sufra al cortarla.
Si los zoofílicos practicasen más sexo en lugar de estar contra las corridas, los cobardes no se hubiesen podido camuflar en ellos para ocultar el odio al sur. El más cobarde de todos es el que está –por poco tiempo se supone- al frente de la manada. Ese encima arreó al ganado y luego votó a favor de la fiesta para evitar que lo corran a gorrazos en su pueblo natal.
Pero la prohibición ha traído más parabienes. A mi me permite dos cosas. Una, escribiendo este diario, entrar en el Olimpo de los gilipollas al sumarme con estas líneas a la sarta de idioteces escritas, habladas, gesticuladas y vomitadas con respecto al tema. Otra, potenciar la celebración de festejos taurinos en mi Ayuntamiento. A la gente le gustan los toros y a los concejales las comisiones que aflojan los ganaderos y los apoderados de los torerillos que contratamos. Hasta el de la empresa de las ambulancias nos envía un jamón para que al año siguiente le sigamos contratando sus servicios y no los de la competencia. A todo esto hecho en falta la protesta de las verdaderas perjudicadas, las vacas catalanas. Si han prohibido las corridas de los toros en tan curiosa región, son las vacas las primeras sufridoras de la decisión política. En otras ocasiones el colectivo vacuno se ha hecho oír, bien en forma de locura amenazante, bien en forma de subida de precios de la leche, otras veces incrementando el coste de los filetes de ternera. Pero esta vez me da que se han pasado al adulterio y a la clandestinidad quizás porque sepan que la prohibición no va con ellas ni con sus queridos astados. La cosa va contra la piel de toro y no contra sus corridas.

martes, 27 de julio de 2010

DIARIO DE UN CONCEJAL: Mariano, gandul y zángano


Lo que tiene el verano es que la mitad de la corporación no viene al ayuntamiento. Prosiguen las vacaciones del resto del año pero sin venir. Venir, lo que se dice venir, vengo yo a ocuparme de lo más urgente. Hasta ahora lo único que he hecho es recoger las invitaciones para llevar a la familia gratis a los conciertos.
Y entre lo urgente ha sobrevenido un caso lamentable que me ha obligado a abrir un expediente a un agente municipal por excederse en el celo profesional. No es que el hombre esté salido –que lo está-, no me refiero a ese celo. Lo que ha ocurrido es que sorprendió a un ciudadano a voz en grito exclamando “MARIANO, GANDUL; MARIANO ZÁNGANO” y en defensa del orden y el honor lo condujo a las dependencias policíaco-municipales y lo empapeló por insultar a Rajoy. El ciudadano argumentó que Marianos hay muchos y el agente municipal le respondió que “gandul y zángano solo hay uno” e insistió en la sanción.
Como es evidente llamé al agente al despacho del alcalde –que ocupo en su ausencia más que nada porque tiene un güisqui estupendo y una secretaria ídem- y le pregunté en qué se basaba para hacer tales afirmaciones. Le pedí explicaciones y me dijo que como Rajoy no ha hecho nada no hay pruebas, pero que él de vagos, gandules y zánganos sabe por experiencia propia y que no duda de la intención malsana del ciudadano revelando datos que deben seguir siendo confidenciales. Total que le he abierto un expediente y cuando pase el ruido lo cierro y aquí paz y mañana gloria, que no es cuestión de cabrear a los que se ponen en las rotondas con el alcoholímetro y se vengan de los concejales que tratan de hacerles currar.
Y poco asunto más he tenido que resolver. Como por la cosa del calor por no haber no hay ni plenos aprovecho para comer con los amigos que tienen la enorme suerte de haber mandado a la familia a la playa mientras ellos se mantienen al frente de sus obligaciones en la ciudad.
Qué satisfechos deben sentirse de hacer felices a sus mujeres y a sus hijos mientras ellos se sacrifican en la calorina urbanita. Para que luego difamen a los maridos. Yo no he podido conseguir que mi señora se vaya a la costa y la verdad, pues me siento apenado, pero con la crisis y el recorte de sueldos a los funcionarios la alcancía se me ha quedado escasa y la familia continúa a mi lado para mi sufrimiento por la incapacidad para enviarlos al mar.
En su compensación procuro agobiarlos poco, en concreto a mi señora, y paso el mayor tiempo posible fuera de casa haciendo como que me ocupo de que la ciudad funcione y de que todo esté en orden. Así ella se siente más libre y en algo la compenso. De todas formas para resolver estos asuntos estoy dándole vueltas a una idea sobre matrimonios y vacaciones que les contaré en unos días cuando la tenga redondeada. Será impactante.

DIARIO DE UN CONCEJAL: Que se colegien las putas


Las putas no se van a poder anunciar en la prensa. Pero resulta que hay putas antes de que hubiese periódicos. Como reclamo ponían una ramita de romero –podían haberla puesto de Aguinaga- en la puerta de su casa.
Las tres peores profesiones para los que las ejercen y para los demás son puta, policía y periodista. Son esos oficios de los que nunca se puede alardear excepto en situación extrema. Se amenaza con llamar a la mujer del cliente o contarlo en la tele, se saca la placa o se esgrime el carnet de prensa y algunos plumillas hasta la pluma.
Desde mi lugar de servicio a la sociedad, desde mi sillón de concejal, desde mi cargo (q.D.m.g.m.a.) -que Dios me guarde muchos años-, conozco a ejercientes de las citadas profesiones. Sobre los policías hoy no toca decir nada, a los periodistas el mismo respeto que ellos se tienen -que hasta a su madre le ocultan la profesión prefiriendo decir ser pianistas de burdel- y a las putas loor y gloria en tanto que mantengan la dignidad de ejercer por libre, vamos de ser autónomas. Lo que no debería pasar es que haya policías que exploten a las putas y que los hijos de estas se conviertan en periodistas.
Cuando una puta es autónoma de verdad, es el paradigma del autónomo. No cobra el IVA -pero sin transgredir la ley-, disfruta con su profesión y lo que gana es para ella, tiene horario libre, no aguanta un jefe gandul o inútil y además conoce gente y mundo.
Yo estoy de acuerdo en que las putas no se anuncien en los periódicos porque tampoco se anuncian los jueces -¿alguien ha visto un anuncio de diga: se ofrece juez para defender a amigo pillatrajes?- ni se anuncian los notarios -¿alguien ha leído un reclamo publicitario del tenor: Notario se hace el tonto en compraventa de pisos con dinero negro?.
De lo que soy partidario es de que las putas tengan también su Colegio de Profesionales del Sexo o si se prefiere constituir el Sindicato de Putas Autónomas.
Esto permitirá saber que ejercen libre y voluntariamente la profesión y además les obligaría a marcar tarifas y tener un libro de reclamaciones que el cliente podría rellenar en caso de que el servicio no sea el libremente convenido. Por ejemplo, si el francés no se practica con la presión exacta, pues reclamación al canto y que resuelva la Oficina de Consumo del Ayuntamiento que para dilucidar siempre hay un concejal de servicio como el que suscribe. Y también podrían defenderse del intrusismo profesional. Porque algo tendrán esas mujeres que decir de las que ejercen su profesión sin cobrar. Digo yo que eso será competencia desleal.Todo menos que los periodistas cobren parte de su sueldo de la pasta que los chulos le roban a las putas y se gastan en anuncios mientras los periódicos hacen editoriales clamando contra la prostitución. Y que nadie se preocupe que ellas encontrarán donde anunciarse. Total por falta de putas no va a quedar la cosa.

DIARIO DE UN CONCEJAL: China ganará el Mundial


“España La Roja y para esto ganamos la guerra” se lamenta un concejal de la corporación. Es de esos como Lola Cospedal que ha pasado a llamarse María Dolores DE Cospedal. El concejal indignado se ha hecho una tarjeta de visita con todos sus apellidos y el interventor del Ayuntamiento le ha llamado la atención por el gasto en imprenta. Es tan fantasma que pidió que le hiciesen el DNI en forma de tríptico para poner toda su alcurnia genealógica.
Lo malo es que los que lo conocen saben que en su casa se comen los mocos. Yo ya le dije una vez “si os comieseis los apellidos estaríais hasta gordos”.
El edil es de los que llevan una pulserita de la bandera de España, un polo con la banderita en el cuello, un llavero con gallina y Franco y que se indigna si los militares no salen en las procesiones y no reconoce como concierto aquel donde no suena Banderita.
Está el hombre que fuma en pipa. El siempre defendió que la bandera debía ser cosida y bordada por las monjitas y bendecida por los Legionarios de Cristo Rey y entregada a la milicia por las recias mujeres de la Sección Femenina o en su defecto en la innecesaria democracia por las féminas de la Casa Real.
Y ahora resulta que la bandera, el símbolo de la Patria, es patrimonio de los chinos. Son los chinos los que van a ganar el Mundial, por lo menos los que van a hacer caja con esta proliferación de patriotas sin heráldica que se pintan como indios zarrapastrosos la cara y hasta las tetas y el culo con los colores patrios, enarbolan la bandera atada a los mástiles de las antenas de televisión y la hacen ondear en los tendederos de los barrios periféricos junto a bragas y monos de trabajo.
Está el concejal heráldico hecho una fiera porque su exclusiva insignia, su enseña distintiva de condición ideología y clase, ha caído en manos de la chusma obrera, la gentuza de los sindicatos y de los tajos, de los plebeyos y rojos y de toda esa apestosa gente de la que él sólo se acuerda cuando vienen las elecciones.
Los que somos demócratas de toda la vida y que nos entregamos sin reservas a favor del bienestar ciudadano vemos bien la proletarización del uso de la bandera. Si España no gana el Mundial da lo mismo. Habremos inoculado por la vía del dinero el amor a nuestros colores a los chinos, que en el fondo son los que nos deben importar porque para ellos trabajaremos mas pronto que tarde.
Así que los chinos ganarán el Mundial en los mercados, que es a los que nos debemos. Lo demás es pasajero. En cuanto la Selección Española haga la maleta todo el mundo negará haberse pintado la bandera y haberla colgado en el balcón. Pero los chinos, comunistas ellos, ya la habrán capitalizado. Para esto ganó mi colega la guerra.

jueves, 24 de junio de 2010

DIARIO DE UN CONCEJAL: 7 millones de euros en perejil


Esto sí que es solidaridad en tiempos de crisis. La ministra Garmendia le regaló 7.000.000 de euros a la Basque Culinary Center Fundazioa en 2009, vamos en plena crisis. Y luego a los concejales nos despellejan por un par de comidas de trabajo en las que no podemos ni pedir un puro a los postres para consensuar con los constructores cosas para el bien de los ciudadanos.
Vayamos a la Basque Culinary. Eso es un invento de Arguiñano y otros perejileros como Arzak, Subijana, Aduriz, Atxa, Arbelaiz o Berasategui que, como ponen el menú de sus restaurantes a precios adecuados a los jornaleros, necesitan subvención para subsistir. La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, paisana de los cocinillas, firmó en el BOE que la alta cocina –alta por los precios en eso no hay duda- “se encuentra en el vértice de la pirámide creativa e integra el diseño sensorial”.
Este humilde concejal qué se sacrifica por sus clientes (perdón, sus ciudadanos) necesita que le expliquen con detalle que es eso del “diseño sensorial”.
Los kozinillas, así está mejor escrito, de la Basque Culinary Center Fundazioa, institución subvencionada por el Gobierno Español como no podía ser de otra forma, crearon el engendro sobrecogedor en marzo del 2009, cuando ya todo el mundo hablaba de recortar gastos.
Mientras, en mi ayuntamiento no damos un vino español ni para el Día de la Patrona. Pero claro el concejal dueño del bar que nos suministraba los aperitivos no sale guisando por la tele ni es de la “generación de cocineros pioneros de la alta cocina española” como escribe Garmendia en el BOE.
Es la misma ministra –que en desleal competencia con esta columna de pretendido humor- escribe, sin lugar a dudas intentando provocar una sonrisa en los sesudos lectores del BOE, que “el interés público, social y económico de la concesión de esta subvención” de 7.000.000 de euros “tendrá un impacto económico y social fundamental” y firma sin sonrojo ni recato, que “la subvención se destinará a cubrir gastos de obra, infraestructuras, equipamiento, personal, suministros, gastos generales y otros gastos” entre los que supongo que estarán la compra de perejil y todos tan ricos, ricos.
Luego los concejales somos los chupones, los mangantes y los vendidos. Y para que los kozineros españoles no tengan que adelantar ni un euro su paisana Garmendia suscribe que la pasta –en metálico contante y sonante que no ‘al dente’- “por anticipado y sin necesidad de constituir garantía”.
Tan contento que estará Karlos, ¿Qué Karlos? el de los millones largos. ¡Menuda pirólisis que tienes!.

DIARIO DE UN CONCEJAL: Que hagan otra huelga


La patronal, por principio, siempre está en contra de las huelgas. En la superhuelga de funcionarios la patronal son los ciudadanos y yo, como concejal, antepongo los intereses de los votantes a los de los huelguistas, como no podía ser de otra forma.
Pero con la huelga la “patronal ciudadana” triunfó y triunfaron los funcionarios, triunfaron los sindicatos y triunfó el gobierno y triunfó la oposición y triunfé como concejal y como oráculo, analista y sociólogo.
Les explico. Triunfó la patronal porque faltaron al trabajo menos funcionarios que el resto de los días y además, para que no cupiese duda de que no estaban en huelga, trabajaron diligentemente y adelantaron bastantes expedientes atrasados.
Triunfaron los funcionarios como tales porque manifestaron su “gran cabreo” contra el malvado gobierno que hace poco tiempo les subió el sueldo muy por encima del IPC.
Triunfaron los sindicatos, porque aunque secundaron la convocatoria un 12 por ciento estuvieron en huelga el 75 por ciento. Esta si que es gorda. Lo que tenía que hacer el gobierno es descontarle el sueldo al 75 por ciento de los funcionarios y así no llevar la contraria a los sindicatos. Eso si que es ahorro y equilibrio de las cuentas públicas. Con una huelga cada semana no hay que cebarse en las pensiones de los jubilados. Bueno con eso y acabando con los viajes del Inserso. El que a los 80 años todavía no ha visto el mar es que no le hace falta verlo y menos con nuestro dinero.
Triunfó el gobierno que piensa que como todas las huelgas sean como esta menudo miedo, ja ja.
Triunfó la oposición, porque sin tener que hablar bien de los sindicatos -esa marabunta de rojazos paniaguados y gandules que viven de la subvención y de sangrar a la honesta patronal que paga los despidos con talones sin fondos- esa oposición que quiere huelgas para que sobrevenga la hecatombe que los lleve al gobierno que les corresponde “por la gracia de Dios” y por cuna. Los trabajadores a trabajar y los elegidos por estirpe y veinte apellidos llenos de guiones a gobernar. Cada uno para lo que ha nacido.
Y triunfé como concejal. Recomendé a los funcionarios del ayuntamiento prudencia y reflexión. Y a esto ayudó lo del descuento de sueldo el día de huelga. ¿Para que vais a dejar de cobrar por no trabajar si nunca os pasa eso? Y lo entendieron. A los ciudadanos les he transmitido un mensaje de tranquilidad y de confianza en los servicios públicos. Todo funcionó a la perfección.
Y a los sindicatos, con los cuales siempre estoy en fluido diálogo, mi más sincera felicitación por el éxito de su convocatoria que a todos benefició. Bueno a todos menos a sus liberados que el día de la huelga trabajaron. Pero bueno un día es un día.