lunes, 22 de noviembre de 2010

DIARIO DE UN CONCEJAL: Democracia "Vaticaní"

Cada vez que el Papa visita España la Biblioteca Municipal incita a la lectura de libros relacionados con Su Santidad y el país que gobierna. En esta ocasión hemos recomendado “La tournée de Dios”, de Jardiel Poncela, por aquello de disfrutar leyendo como sacaron del Cerro de los Ángeles al Supremo Hacedor disparando ráfagas de ametralladora a las beatas allí concentradas.
El otro libro es una novela, rayana en obra maestra, de los insignes autores Aguinaga y Romero y titulada “El Becario del Cesid”. Estos escritores, de solvente criterio literario, están –avanzo esto como noticia- inmersos en una trifulca personal porque quieren pasar a llamarse Romero y Aguinaga, hecho por el cual el Gobierno se ha visto en la obligación de regular el asunto de los apellidos y así evitar la disolución del dúo –que no pareja- en defensa de la buena literatura. Ante los rumores de la bronca aguinagaromeril hasta Pérez Reverte se sabe que lloró, eso sí encerrado en un retrete para que no lo viese Moratinos.
Para que los lectores de este diario se queden con la miel en los labios me limitaré a transcribir un pasaje de “El Becario del Cesid” en el cual se recoge un documento oficial titulado “Pautas diplomáticas para la democratización del Estado de la Ciudad del Vaticano”. El aludido texto es el siguiente:
España ha demostrado su inequívoca voluntad de estar alineada con cuantas iniciativas surgen en el contexto internacional en pro de la democracia, la libertad, los derechos humanos, la igualdad y el acercamiento entre los sexos, la erradicación de la pobreza, la mejora de la salud y la esperanza de vida, el abaratamiento del precio de los percebes y la desaparición de la lacra social que conlleva la prostitución. Esto último solo puede conseguirse por la vía de la adecuación del varonil deseo de amancebamiento, con una mayor disposición al mismo por parte de quienes tradicionalmente han empujado a los hombres a visitar sitios de lenocinio y refocile donde, valga la redundancia, empujar.
Pero ninguno de los objetivos más arriba referidos puede conseguirse sin el asentamiento de bases democráticas sólidas e incontestables.
España no puede perder la iniciativa internacional en este campo, y menos quedarse indolente ante el interés que Estados Unidos muestra por asaltar países cuyos regímenes políticos no se ajustan a las pautas que los poderes de occidente marcan para las sociedades libres.
Propongo pues, en este foro de intercambio de planes estratégicos, la invasión militar inmediata del Estado de la Ciudad del Vaticano basándome en los incontestables datos que obran en poder del Gobierno y que gustosamente paso a exponer:
Ese pequeño país incrustado en el centro de la vetusta Italia –puedo aseverar este extremo porque la visité en viaje de estudios y estaba todo medio en ruinas- no cumple ni siquiera uno de los principios sobre los que se asienta una democracia. Por no existir, en el Estado de la Ciudad del Vaticano no existe ni el matrimonio, aun a pesar de que sus habitantes tratan de imponerlo al resto de la humanidad. Pero no es esto –que al fin y al cabo no deja de ser algo de lo cual todos acabamos arrepintiéndonos- lo que nos impele a poner fin al desatino social en que está inmerso el pequeño país. Su ejército va vestido de pasarela Gaudí y proviene de Suiza, nación que no tiene ejército como tal constituido, a su Jefe de Estado –que reúne en su propia persona de sí mismo los tres poderes ejecutivo, legislativo y judicial- lo eligen ciudadanos que no son de ese país, mientras que los escasos habitantes vaticaníes no pueden presentarse a tal elección, ni formar partidos políticos, ni hacer campañas electorales. Por supuesto tampoco hay sindicatos. Como verán por lo que les relato ese sitio es un dislate y un peligro.
Pero hay más. Cuando eligen al Jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano, se desconoce por que extrañas razones este se imbuye de poderes que sobrepasan los límites geográficos de su nación y pretende imponer sus criterios al resto de los habitantes planetarios. Así dispone cuando se puede o debe comer carne, las costumbres de cama y hasta de pensamiento y suele amenazar seriamente a los que con tales normas no coincidan, no contentándose con lo que en cualquier otro país tiranizado hacen –encerrar en prisión al disidente- sino que le extiende la condena hasta después de morirse, que es más que cadena perpetua, adonde va a parar.
Hay otros insondables misterios que desvelar sobre dicho Estado. ¿De donde salen sus ciudadanos?. Porque puedo asegurarles que las pocas mujeres que allí viven no deben quedarse embarazadas y, si se quedan, no debe saberse. Y qué decir sobre sus recursos económicos y productivos. Podría pensarse, basándonos en las apariencias, que el Estado de la Ciudad del Vaticano vive del turismo, porque industria, agricultura, ganadería, recursos minerales y pesqueros y petróleo no tiene. Pero tras un detenido estudio vemos que, sospechosamente, en el mismo no hay restaurantes para guiris, ni discotecas, ni playas, ni estaciones de esquí, ni casino, ni hoteles para la coyunda placentera y se sabe que oficialmente que sus moradores son refractarios al refocile carnal. Y lo que hace temblar el misterio es que, a juzgar por el lujo suntuario de sus edificios, aquel país nada en la abundancia. Sobre la religión de sus moradores no queremos entrar porque eso corresponde a la intimidad de cada cual.
Puestas así las cosas, no nos queda más remedio que someter a reflexión –breve porque si los dejamos crecer serán los vaticaníes los que, más pronto que tarde, nos invadirán a los demás países- la oportunidad de entrar allí con los tanques y poner las cosas en su sitio. Precedentes existen y si hay que llevar esta propuesta a la ONU, se lleva, se vota y ya está. He dicho
”.
Después de leer esto solo queda evacuar a los niños de la biblioteca antes de que, lejos de que prosperen las ideas de Aguinaga y Romero o Romero y Aguinaga y se consiga la democracia en el Estado Vaticano, vengan unos súbditos vaticaníes y acabemos teniendo una desgracia.

jueves, 28 de octubre de 2010

DIARIO DE UN CONCEJAL: Disecar a los muertos

Se ha muerto el pulpo Paul. Con los pulpos desconozco lo que se hace cuando mueren, pero normalmente se comen.
A los muertos humanos se les entierra, se les quema, se les descuartiza o simplemente desaparecen. Todo depende de la última voluntad del que palma o de la del que se tiene que encargar de quitarse el muerto de en medio.
Estamos en la semana de los muertos, buena época para floristas. Lo de morirse da para muchos negocios. Normalmente los funerarios son la parte más visible del muerto, que es como se lo llevan. Lo que no entiendo bien es que se permita quemar a los finados y sin embargo no dejen disecarlos.
Solo se puede disecar a los animales y viendo como son muchos de nuestros congéneres se debería dar un paso adelante en la taxidermia y, además de elefantes, cabras montesas y cabezas de toros, podrían adecentarse para la posteridad a los familiares, bien para tenerlos presentes y recordarlos con cariño todos los días, bien para todo lo contrario, que muchos de ellos merecen el insulto por los siglos de los siglos.
Disecar a los muertos, y más en tiempo de crisis, tendría otras ventajas añadidas. Puesto el abuelo en la silla de ruedas se le puede llevar a que cobre la pensión, porque aunque quieto, parecería vivo y algo parecido pasaría con los que tienen el mal gusto de morirse a la mitad del periodo de cobro del paro.
No se me escapan otras ventajas sustanciales del disecado de personas. Los cementerios no tendrían que ampliarse, pero sí los pisos. Y esto ayuda a terminar con el problema de la construcción y a la vez produce más solares lo que retroalimenta el sistema en beneficio de todos, y también del Hay-untamiento que puede recalificar los camposantos.
Quedan otros beneficios que estudiar. Uno de ellos está en la línea del adelanto tecnológico y del I+D. Los marmolistas, tras el preceptivo paro y el cursito del INEM, pasarían al diseño de lápidas virtuales y holográficas que serían encendidas cuando lleguen las visitas a casa. Por no decir del beneficio ecológico que supone acabar con esas feas canteras de donde sacan la piedra de las fosas y que destrozan la armonía campestre.
Además los muertos para ser disecados hay que vaciarlos y ponerles los ojos de cristal, lo que permite donar sus entrañas a la ciencia.
Entiendo que lo bucólico y tétrico de la vista al cementerio debería dar paso a la subida de los muertos al facebook, y mejor todavía, a la creación de algo así como el fiambrebook. Visitaríamos los camposantos virtuales desde la intimidad del hogar, lloraríamos a los queridos y reiríamos con las inscripciones de recuerdo, pondríamos flores y dejaríamos mensajes de condolencia todo a través de la red. Eso es el avance. Porque en enterramientos, por mucho ataúd ecológico y por mucha parafernalia tanatoria que nos vendan, estamos más cercanos a la prehistoria que a la modernidad. Y conviene morirse acorde a los tiempos aunque no sea nada más que por no parecer una antigualla de cadáver.
Desestimado el enterramiento por lo dicho, la incineración porque siempre les dan a los familiares las cenizas del anterior que son las que están frías, el descuartizamiento por ser de mal gusto y la desaparición porque evita cualquier acción de las relatadas, solo queda disecar a los fallecidos. Todo sea por la ciencia y el negocio. Espero que cuando lea esto el taxidermista de mi ciudad se invite a algo.

miércoles, 20 de octubre de 2010

DIARIO DE UN CONCEJAL: Pleno de Por-supuestos

Los municipios también tienen sus presupuestos, y sus pactos para sacarlos adelante y sus formas de repartir lo que se recauda por multas, tasas, impuestos y cosas diversas. Yo creo que los impuestos son imprescindibles, sobre todo porque con ellos se hacen cosas muy útiles entre otras pagar el sueldo y las dietas de los concejales y con lo que queda alimentar a nuestros parientes que han logrado ser funcionarios y a los que siendo simples enchufados no cometen el error de llevar la contraria a los representantes del pueblo.
Además, se arreglan las calles donde viven los ediles, se subvencionan a los afines ideológicos, se engrasan voluntades, se hacen obras públicas para enriquecimiento de los empresarios del ladrillo, se construyen miles de rotondas con estatua de artista de la “ceja”, del “bigote”, de la “gürtel”, de la “malaya” o de lo que toque en cada lugar, se ponen semáforos donde menos falta hacen y se colocan resaltes en las calles que deberían pagar los fabricantes y talleres de amortiguadores.
El alcalde que no nos clava una rotonda por plaza y tres guardias tumbados por calle es un mendrugo y atufa a sospechosa honradez generada por la ignorancia.
Cuando se convoca el pleno de presupuestos todos sentimos la cercanía, la proximidad del Hay-untamiento. Por eso siempre se dice que es el pleno municipal de mayor interés. Sobre todo, interés.
En mi municipio pactamos todos con todos, pero nuestra humildad nos obliga a no molestar a los ciudadanos con nuestros asuntos, pues al fin y al cabo de lo suyo gastamos.
¿Y como son nuestros acuerdos?. En los consistorios municipales no nos transferimos competencias, ni regalamos controles marítimos, ni esas cosas de los gobiernos y las comunidades autónomas. Los nuestro es más casero. Tú haces edificable los terrenos que heredé de mi abuelo y yo cuando me toque mandar te dejo que edifiques cuatro pisos donde había que hacer una biblioteca. Y mientras mi mujer y tu amante, su marido y el novio de mi niña se ven obligados a demostrar sus conocimientos administrativos por lo que al Hay-untamiento no le queda más remedio de contratarlos, y si es de por vida mejor.
A mi se me ha ocurrido dotar los contratos de los parientes de blindaje y cláusula de rescisión como a los futbolistas para evitar que los echen los de otros partidos políticos si algún día toman el poder. De esa manera si la Diputación o la Autonomía, o quien sabe si el Gobierno Central quiere quitarnos a tan imprescindibles funcionarios que se vean en la obligación de pagarnos suculentas cantidades que repartiríamos en los correspondiente plenos de “por-supuestos”. Yo les llamo así porque en los pasillos siempre se habla de lo mismo. “Por supuesto, lo tuyo, lo sacamos adelante”, a lo que el otro contesta: “Y lo tuyo, por supuesto, también se aprueba”. Hoy ha habido en mi Hay-untamiento Pleno de “Por-supuestos” y todo ha salido a pedir de boca. De la nuestra. Es lo que pasa con estas cosas. Y menos mal que casi todos somos honrados.

martes, 5 de octubre de 2010

DIARIO DE UN CONCEJAL: A ZP en el culo de Trini

Nunca pensó este humilde concejal escribir línea alguna en su diario sobre el culo de una ministra, más que nada porque luego las que se gastan paga y crédito en arreglarse el suyo se enfadan, y a mí no me gusta enfadar a las mujeres. Bueno, ni a los hombres.
Pero estas líneas no van sobre culos, aunque el de Trini ha recibido la socialista patada que iba destinada a ZP. Del culo de ZP tampoco quiero escribir, que aunque del de los hombres si se pueda opinar, no me da la gana hacerlo. Ellas, como pueden, presumen de la importancia que tiene en sus fantasías el culo de los hombres.
Y qué pensará ZP del culo de Trini y viceversa. Pues desde mi distante concejalía no lo sé ni me importa. Lo que si intuyo es lo que los dos quisieran que le pasase al culo de Tomás.
A estas horas todo el mundo dice ser una piña con muchos piñones, pero la “vieja guardia socialista” canta “chincha, rapiña, Trini, que tu no los comes”.
Yo que no sé de política, pero vivo de ella, llevo más de un mes tratando de recordar donde estaban los de Tomás estos tres últimos años. Pues en sus asuntos. Claro ni lo seguían ni lo adoraban, ni conocían sus virtudes ni lo apoyaban, porque lo puso ZP al que odian pero no tienen criadillas para darle la patada.
Tomás ha sido el chivo expiatorio, hoy ganador, mañana olvidado. Es héroe de un rato, del que dura el regodeo de la merecida patada a ZP en tan sano culo como el de la ministra de Sanidad, con mi deseo de que esta vez lo haya recibido en el otro cachete y así triunfe la igualdad y equilibre la que se llevó en las municipales por Madrid. Luego para que digan que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Se ha demostrado que la mujer también.
Pero voy a decirte algo Tomás porque creo que es mi deber advertir a un colega. Más te vale no creerte que te quieren los que odian a ZP, más te vale Tomás tirarte al cuello de Esperanza en vez de transitar el campo de las alianzas de civilizaciones que propugna el que te nombró y más te vale ganar las autonómicas porque de lo contrario los que hoy son una piña contigo te harán la de Borrell, eso si no te la hacen antes, porque ganas te tienen. En el partido socialista de Madrid nunca hubo amigos. Solo enemigos con el mismo carné. Por lo menos, eso es lo que dicen.
En fin, lo mismo yo soy solo un ínfimo concejal cuya adscripción no conoces, del que no sabes el municipio donde me entrego día a día a mis ciudadanos, del que ignoras mis miserias y mis aspiraciones y con el que jamás te cruzarás en política. Igual es muy osado aconsejar a quien hoy es triunfador por el odio político que se ha ganado a pulso quien te aupó y luego quiso defenestrarte. Nada es tuyo, ni el éxito ni lo que te espera. Caín esta en tu casa y un día aciago vendrá con la quijada de un burro (tienes miles de compañeros dispuestos a prestar su mandíbula) y te darán el certero golpe en nombre del que no perdona la osadía de llevarle la contraria.
Ya has visto como destilaban babas en las primarias, ahora te escupirán hiel.

jueves, 30 de septiembre de 2010

DIARIO DE UN CONCEJAL: Una huelga contra nadie

Una huelga consiste en que los asalariados por cuenta ajena no vayan al trabajo sin aducir enfermedad, vacación, día de asuntos propios, “moscoso” funcionarial o defunción de familiar, enfermedad de pariente, boda, bautizo o comunión del entorno próximo. Sé de alguno que ha sacado rendimiento a tener madre casquivana aprovechando la muerte de sus muchos padres para no ir a currar.
Lo demás es lo de todos los días, la lucha entre el amo y el manobra. Uno engaña en el sueldo y el otro en el trabajo y todo acaba en escasa productividad.
Yo soy servidor público, es decir me pagan aquellos a los que perjudico. Aunque me pagan poco, como soy cumplidor, perjudico más para que no se diga que no me empleo a fondo. Eso sí, los perjudico por su bien.
Ellos también se aplican en el autocastigo. El día de huelga es uno de los pocos días del año -quitando el de la comida de Navidad- en que los trabajadores van de madrugada y contentos a su centro de trabajo. La cuestión es sencilla: van a hacerle la puñeta a otros compañeros. Es una cuestión de joder, gran afición del español en todas sus vertientes semánticas.
Consiste en juntarse un buen número de colegas delante del centro de trabajo e intentar convencer por medio de insultos a los que van a trabajar, tengan servicios mínimos o no. Si encima aparece alguno de los jefes o incluso el gerente, mejor que mejor. Desde la segunda fila se le menta a la madre, sobre todo cuando el tonto de la primera fila está terminando de bostezar, para que el gerente se de la vuelta y guinde al otro. Luego cuando llegan los despidos el gerente se hace piquete y mete paquete al que pareció acordarse de su progenitora. Despido improcedente que acaba procediendo y cada vez más barato.
A lo que íbamos. Lo del piquete dura un par de horas mañaneras y es importante que no abran las cafeterías del centro para que de sensación de que la huelga es un éxito. Algunos de los del piquete vuelven a casa contando lo bonito que es ver amanecer. Luego hay que hacer tiempo hasta la gran manifestación paseando con las banderas por las calles. Una vez finalizada no hay que meterse con los bares porque después del trabajo realizado hay que tomarse una cerveza y comentar la jugada. Yo la huelga no la veía clara porque no iba contra nadie y en este país las cosas que no van contra alguien no hay que hacerlas. No iba ni contra el gobierno, ni contra la patronal, ni contra la banca, ni contra la iglesia, ni contra la familia, el municipio o el sindicato, ni contra el alcalde, ni contra los taurinos. O sea una huelga que solo podían seguir los que se rascan el periné, que ese día para secundar el paro ni se lo rascaron.
Les cuento estas reflexiones que compartía con mi socio y colega viendo a los manifestantes desde una cristalera del Ayuntamiento orgullosos de la calidad de las pegatinas, de las banderas y de las pancartas que fabricamos. Y pensar que mi amigo tuvo que convencerme a base de mariscadas para que me hiciese socio de su empresa de vinilos, merchandising y señalética, que es como se llaman ahora a las imprentas planfleteras, y que aquello me iba a reportar tantos beneficios. En fin todo sea por crear puestos de trabajo que es lo único que nos guía a los empresarios. Lo de ganar dinero es si no queda mas remedio. Y si no que se lo digan a Díaz Ferrán al que algún piquete debería haberle explicado contundentemente de que va lo que se ventilaba en la huelga.

DIARIO DE UN CONCEJAL: Los ciclistas al velódromo

No hay cosa mas grosera, desde el punto de vista de la estética, que ver a un cebón pedaleando con un maillot rosa por una carretera secundaria. Bueno más que pedaleando, porculeando a los demás y arriesgando su vida. Esto último sería lo de menos porque salen a la carretera por propia voluntad con el riesgo asumido de ver desparramadas sus grasas en el asfalto y machacadas sus lorzas contra el quitamiedos.
Lo malo es que le buscan la ruina a los conductores que pagan impuesto de lujo por su vehículo, impuesto de circulación para poder circular, impuesto de carburante para llenar la caja de hacienda y seguro para encontrase con otros que no lo tienen.
Claro que tienen una disculpa fenomenal. Dicen que hacen deporte. Bueno hacen deporte el domingo y no van a trabajar el lunes a costa de la seguridad social y víctimas del lumbago. Si los cazadores argumentasen su deporte para soltar leones por la calle mayor y acribillarlos a tiros a la gente no le gustaría por el peligro de recibir un balazo en el culo. Pues a pedalear al monte o al velódromo, como los cazadores practican en los cotos, los de la fórmula 1 en un circuito y los nadadores en una piscina. Las carreteras son para circular y no para estorbar.
Eso si, a la moda si que van. Deben de existir maillots amarillos del Tour, rojos de la Vuelta y rosas del Giro de tallas grandes donde refugiar las barrigas cerveceras. Pero los culotes no tapan sus blancas canillas. El resultado es que a la vuelta de una curva te encuentras a diez por hora a una trouppe de sebosos patrocinados por un bar de pueblo y echando el bofe.
Peor es cuando se organizan para joder a los automovilistas y nos piden a los concejales que entreguemos un trofeo y subvencionemos a la peña ciclista. Entonces ya es el dislate. Hay que poner vallas en las calles, cortar los cruces, impedir la circulación, pagar horas extras a la policía municipal, molestar con altavoces y música ratonera a los que viven cerca de la meta y cabrear a los votantes que quieren circular con sus coches.
Y el colmo de los colmos es que la vuelta ciclista pase por el caso urbano. La gente no sabe que hay que pagarles a los organizadores, lo que es como montar una fiesta en casa, poner la comida y la bebida y dar una pasta a los invitados por asistir. Yo sospecho que algo oscuro hay detrás de todo esto, que alguien se lo está llevando crudo.
Una vez pregunté en el pleno del Ayuntamiento y la mirada del alcalde me sumió en el silencio. Además dijo que para el bien del turismo y del buen nombre y conocimiento de nuestra ciudad saldrían unas preciosas tomas de la misma desde el helicóptero de la tele. Pero el día de la carrera estaba nublado y por la tele solo se vio a unos jubilados peleándose por unas gorras de una marca de abonos nitrogenados.
Para mayor descrédito todos los periódicos deportivos se hicieron eco de que al ganador de la etapa le robaron la bicicleta mientras le daban un ramo de flores y dos besos las sobrinas del alcalde. El nombre de la ciudad en entredicho y dos semanas después casi me llevo por delante en una curva al concejal de festejos que iba montado en una bici profesional igualita, igualita, a la que desapareció el día de la vuelta ciclista. Casualidades de la vida.

martes, 3 de agosto de 2010

DIARIO DE UN CONCEJAL: Pobres vacas catalanas


Mira, no hay mal que por bien no venga. Ya no hay que ir a Cataluña para ver toros. Así la cosa taurina nos queda más cerca y los catalanes aficionados se gastarán el dinero fuera de su región, lo cual no deja de tener gracia tratándose de quien tratamos.
Y a ese “que se joda mi capitán que yo no como rancho” podrían unir un asco total al jamón de Jabugo, al aceite de Jaén, a las angulas de Aguinaga –que ya podían ser de Romero-, a los percebes gallegos, a los zarajos de Cuenca, a las berenjenas de Almagro, al vino de Rioja y a todo lo que no sea autóctono catalán. Lo digo porque cinco millones de consumidores menos abaratarían los precios de los ricos productos citados y eso es bueno para los bolsillos de los asalariados.
Lo peor de la prohibición taurómaca no es que, en resumidas cuentas, se den veinte festejos menos en la plaza de Barcelona, que además ni son capaces de llenarla. Lo malo para los catalanes impulsores de la prohibición es que han quedado como verdaderos cobardes. En lugar de decir la verdad se han escondido de bajo de las faldas de los defensores de los animalitos como si aquellos se alimentasen solo de rábanos aún a sabiendas que no se ha podido demostrar que una lechuga no sufra al cortarla.
Si los zoofílicos practicasen más sexo en lugar de estar contra las corridas, los cobardes no se hubiesen podido camuflar en ellos para ocultar el odio al sur. El más cobarde de todos es el que está –por poco tiempo se supone- al frente de la manada. Ese encima arreó al ganado y luego votó a favor de la fiesta para evitar que lo corran a gorrazos en su pueblo natal.
Pero la prohibición ha traído más parabienes. A mi me permite dos cosas. Una, escribiendo este diario, entrar en el Olimpo de los gilipollas al sumarme con estas líneas a la sarta de idioteces escritas, habladas, gesticuladas y vomitadas con respecto al tema. Otra, potenciar la celebración de festejos taurinos en mi Ayuntamiento. A la gente le gustan los toros y a los concejales las comisiones que aflojan los ganaderos y los apoderados de los torerillos que contratamos. Hasta el de la empresa de las ambulancias nos envía un jamón para que al año siguiente le sigamos contratando sus servicios y no los de la competencia. A todo esto hecho en falta la protesta de las verdaderas perjudicadas, las vacas catalanas. Si han prohibido las corridas de los toros en tan curiosa región, son las vacas las primeras sufridoras de la decisión política. En otras ocasiones el colectivo vacuno se ha hecho oír, bien en forma de locura amenazante, bien en forma de subida de precios de la leche, otras veces incrementando el coste de los filetes de ternera. Pero esta vez me da que se han pasado al adulterio y a la clandestinidad quizás porque sepan que la prohibición no va con ellas ni con sus queridos astados. La cosa va contra la piel de toro y no contra sus corridas.