lunes, 21 de marzo de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: Elecciones en Sodoma

La que se ha liado con el rollo de las listas. Con buen criterio progresista hay partidos que han decidido incluir como candidatos para las municipales a representantes de sectores sociales y movimientos ciudadanos que reivindican derechos y tratamientos igualitarios.
Todo empezó por la representación del colectivo homosexual. Bien. Después en la lista entró una persona en nombre del colectivo de transexuales. Bien. Mas tarde fue quien defendía a los que como opción sexual practican la postura de “el misionero”. Luego llegó a ocupar su puesto el defensor de la virginidad, que por cierto en mi municipio tiene la cara llena de granos aunque esto es anecdótico.
A la relación de candidatos se sumó quien dice representar a los bisexuales, y un puesto más abajo –creo que en esto se produce una injusticia de orden- el que se entretiene sexualmente con la masturbación –buscaban una candidata femenina pero esto rompía el equilibro de sexos que nadie ha explicado bien como computa cada cual en la lista de marras- Y el colmo fue cuando los masoquistas pidieron tres puestos por razones obvias mientras el del colectivo de sádicos se dio por defendido por el actual alcalde evitando así el problema legal de hacer los carteles de la candidatura con un enmascarado.
La pretensión de que en aplicación de la ley de partidos políticos los componentes de las listas rechazasen la violencia fue aducida por la representante de las sumisas pero solo para cargarse de la lista a su cuñada que trabaja de tapadillo por horas en una mazmorra del puticlub haciendo de dominatrix.

Con el argumento de que practica la necrofilia trató de colarse en la lista uno que tiene contrato temporal de sepulturero municipal y quiere ser funcionario de plantilla. En su caso es necrófilo y corrupto, no solo por contagio sino porque se ofrece a sufragar gastos electorales con lo que saca de la venta de cosas que no le hacen falta a los muertos tales como anillos, relojes y demás abalorios.

Como verán la lista da poco espacio para los que tenemos sobrada experiencia en política. Si a lo que les he contado sumamos opciones como la zoofilia que también tiene sus adeptos, los voyeur que somos todos, los defensores de las verduras como partenaires y otras opciones sexuales tan dignas como las ya referidas llegarán ustedes a la conclusión de que en las listas de mi municipio no va un solo abogado, ni un economista, ni un sociólogo ni un profesional de la política, excepto que lo hagan camuflados tras su forma de dar, recibir, practicar sexo, portar la cornamenta o hacerla crecer en el seno de la pareja. Bueno en la lista va un cura, pero no se si como tal o representando a alguna opción sexual de las que llevan al infierno pasando primero por internet.

martes, 15 de febrero de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: Manifestación de ricos

Me parece intolerable que mi partido no me haya dejado ir. Un acto así, una concentración de estas características es algo único en la vida. ¡Quién me lo iba a decir! Una manifestación de ricos, una manifestación nacional de ricos delante de mis narices y yo no he podido participar.

Está de moda que se manifiesten los pobres pidiendo democracia. Pero los ricos también tienen su corazoncito y añoran las dictaduras y el poder para sus parientes y amigos. En mi municipio ya están ensayando para tomar la calle y pedir cambio de régimen y en Madrid lo suelen hacer de vez en cuando contra las treguas trampa, contra las células madre, contra el aborto, para hacer obligatoria la religión y a favor del Valle de los Caídos entre otras fruslerías con olor a naftalina.

Pero una manifestación de ricos es algo digno de ser vivido. ¡Qué poderío, qué manera de ser y de estar! Todo perfectamente organizado. Parking para los Rolls, Jaguar, Ferrari, Bentley, Masserati...La chusma pobre mirando desde las aceras y esperando que alguien les gritara el clásico slogan de "no nos mires, únete", pero nada. Aquello ha sido una demostración de elegancia.

Hasta el ambiente olía bien y a esencia cara. A una señora se la tuvieron que llevar las asistencias porque se había desmayado ante los efluvios de Chanel, Armani y muchos más perfumes que en momentos hacían la atmósfera irrespirable. Eso sí, ambulancias privadas había para todos los gustos, todas medicalizadas y con diseños de lo más moderno en el exterior.

De los trajes y vestidos para qué vamos a hablar. Era como ver los escaparates de la calle Serrano de Madrid o de cualquier paseo con tiendas elegantes, pero en vez de contemplar los trajes en un maniquí, iban puestos en personas reales. Y les quedaban bien. Ya se sabe, no hay nada como ser rico para tener buena percha. Las mujeres saben de eso porque cuando ven un coche descapotable siempre intuyen que dentro va un tío que está muy bien, él o al menos su cartera.

Los ricos iban en grupitos, despacio, despreocupados. Dos lacayos vestidos de librea abrían la manifestación portando una pancarta hecha en seda con la inscripción: "Los ricos perdemos más dinero que los pobres con la crisis". Cada cierto tiempo unos mayordomos ofrecían copas de champán, de Oporto o de oloroso, junto con galletitas saladas y pinchos de caviar iraní. Música clásica y canción francesa flotaban en el ambiente. Todo muy relajado.

Eso era poderío y no las manifestaciones que tenemos que ver aquí, llenas de gente sudorosa y vocinglera que va a divertirse y no a protestar con bocadillos y latas de cerveza. Todos llenos de banderitas. Como me oigan decir esto los de mi partido, porque todos los partidos las hacemos así, me cesan. Y no está el tiempo para andar tirando puestos por la borda.

Bueno, a lo que vamos, a la manifestación de los ricos. De las señoras no quiero hablar porque siempre se puede interpretar mal y acaban llamándote machista por decirle guapa a una mujer. Pero quitando a unas cuantas cacatúas, las demás estaban de infarto. ¡Cuánto dinero han debido de ganar las clínicas de recauchutado de carnes a cuenta de ellas! Lo que no casaba -vaya palabra- era la edad de muchas de las acompañantes con los veteranos que estaban allí. Por lo menos les llevaban veinticinco años. Es lo que tiene ser rico, que las sobrinas te acompañan a cualquier sitio mientras todos saben que eres hijo único y soltero.

Iban caminando plácidamente y la gente de las aceras cada vez más embravecida: ¡guapo, llévame a mí! ¡Llámame! les empezaron a tirar bragas y números de teléfono ya que como en toda manifestación bien organizada no se podía acceder a ella. Mientras que en las demás son militantes o simpatizantes los que van formando un cordón, aquí había un servicio de seguridad de tipos vestidos con traje negro y pinganillo en las orejas que daban miedo nada más mirarlos. Por tanto, nadie se atrevía a ir a la calzada.

Ni un grito ni una consigna. De vez en cuando algún ayudante se dignaba a repartir algún pergamino a los que estaban en las aceras con las reclamaciones escritas: “menos impuestos, menos trámites para fundar empresas en paraísos fiscales y queremos bajarles el sueldo a nuestros obreros. Despido gratis”.

Al final, cuando llegaron a la plaza que habían reservado y que estaba magníficamente decorada -todo hay que decirlo- en el escenario había una gran pantalla. Ninguno de los que estaba allí se dignó a subir al estrado y leer un manifiesto. Un empleado puso un dvd con imágenes de las casas de los manifestantes en islas paradisíacas, con playas magníficas mientras una voz planteó sus reivindicaciones.

Lo peor de todo es que el ambiente en las aceras se estaba caldeando, pero no contra ellos, sino porque todos querían ser como ellos. La cosa acabó como suelen acabar estas cosas: vino la policía y dispersó a palos a los curiosos. Es lo normal, que pague y le peguen al más débil.

martes, 8 de febrero de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: Camareros ineptos

¡Esto es inconcebible y caro! Nos hemos dedicado durante este mandato a preparar a jóvenes camareros y el resultado, según he podido comprobar en una ronda de inspección con unos amigos que me ha hecho llegar a casa en condiciones un poco peculiares, es lamentable.
Muchas clases de inglés y francés para que entiendan a los turistas cuando piden una cerveza (porque parece que los extranjeros no saben pedir por señas lo que quieren beber, al igual que hacemos les españoles cuando salimos fuera y nos manejamos tan estupendamente), y se están olvidando de lo fundamental, que es cuidar al paisano.
Como digo: un horror y un montón de dinero público tirado a la basura porque estos son unos ineptos. Vas a un bar y te pueden saludar en varios idiomas (éstos se olvidan que desde que besé a primera novia me gustan todas las lenguas), pero, y aquí viene lo fundamental, les pides un simple, un normal, un tradicional aperitivo como es Campari, y parece que estás hablando con un camarero de la fisión nuclear en 1940 (y puede que de eso sepan porque todos son licenciados en paro y reconvertidos al sector servicios).
Un Campari, un simple Campari, y tienes que oír la peor frase: ¿y eso qué es? Como no quiero entrar en discusiones con posibles votantes pedimos una ronda de Cynar. Y ocurrió otro cuarto de lo mismo. Y entonces tengo que calmar a los que vienen conmigo que, aunque son del partido, no se juegan la reelección como yo. Lo peor fue cuando uno de los parroquianos pidió Pernod. ¡Anatema! ¡Anatema! . Me imagino la trifulca que podía haberse liado si pedimos Licor de Café, Tia María, Resolí, Lágrimas del Jabalón, Quina Santa Catalina, Anís Paloma o Cantueso. Al final tuvimos que beber cerveza, que de eso sí que tenían, aunque no saben tirarla.
Y no se vayan a creer que era un bar con camareros ecuatorianos o guatemaltecos o recién escapados de La Araucana, que son los que se están quedando con los bares porque son los únicos que aguantan largas jornadas y poco sueldo. No. Era un bar regentado por nativos, es decir, por españoles. Si, españoles de esos que si pides una copa de coñac –que realmente es de brandy pero bueno… no vamos a liar más la cosa- te preguntan altivos con su soberbia ignorante ¿con hielo?. Qué sabrán estos analfabetos enciclopédicos lo que es coñac.
Menos mal que decidimos irnos luego a un bar gallego que estaba a cincuenta metros. ¡Sorpresa! Estaba regentado por chinos. Pedimos una ración de pulpo a la gallega. Y tenían. Y nos lo tuvimos que comer y estaba bueno. Y aquí empezó la guasa: que me ponga una ración de zamburiñas. Y tenían y nos las tuvimos que comer. Y que me ponga una ración de navajas. Y tenían y nos las tuvimos que comer. Y les pedimos una ración de rabas. Y tenían y nos las tuvimos que comer (y además estaban muy buenas). Y ahora mejillones en salsa de tomate. Y también tenían (y buenos). Y claro, para acompañar la ingesta tuvimos que beber buenos caldos (que también tenían). Y acabamos jugándonos la cena a los chinos. Y sabían. Y nos ganaron, que para eso son chinos y cuando les miras a los ojos no sabes si te están engañando.
La chulería nos costó lo que no está en los escritos. Y cuando salimos tuvimos que hacer lo más razonable: vomitar- Tanta comida de mar no debe ser buena para el cuerpo, porque al vino no hay que echarle culpa, que estaba bien bueno. Menos mal que a esas horas los votantes están en casa dormidos.
Y lo que más me jodió es que sabiendo sólo chino nos entendieron perfectamente. Vamos productividad y ganas de trabajar. Igual que los camareritos españoles.

lunes, 17 de enero de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: Retortijón en la cabalgata

Han pasado no sé cuantas horas y todavía me duele. Vamos, me duele tanto que tengo que llevar una faja.
Fui uno de los tres elegidos para Rey Mago de la cabalgata y eso es como pasar a la posteridad, un hito en la biografía de un concejal. Al principio hace ilusión y es bonito, pero luego la cosa se complica. Visitas a los ancianos de la localidad, que estarán rijosos pero saben que los reyes son los padres y se toman a chufla la cosa con coñas como “yo soy republicano y no me gustan los reyes aunque sean magos”, “a ti te conozco y sigues tan gandul como de pequeño”...
Y los niños, qué voy a decir de los niños. Pues que no hay quien aguante dos horas sentado preguntando estupideces a las criaturas mientras sus padres te dejan medio ciego con los flashes de las fotos. Y todo eso después de dos horas de maquillaje, peluca, barba y el calor que pasas, porque en los asilos y en los hospitales cuecen a los clientes para matarles los miasmas.
Pero lo bueno es la Cabalgata. Mi sorpresa fue cuando me dieron un pañal gigante con la excusa de que no me podía bajar en todo el recorrido y que me lo pusiera por mi bien. Claro un rey y además mago no se va a bajar de la carroza para entrar a mear en un bar. Y es que aquí, como en cualquier sitio de España, tienes que mear en los bares. Yo regio en mi trono y aquella chusma de votantes cogiendo caramelos con cara de miserables, sobre todo los jubilados que se llevan una mierda a casa con tal de que sea gratis.
Pero cuando uno lleva un par de horas en la carroza nota el cansancio de brazos del ejercicio de lanzar las golosinas. Luego entra sed. Uno es inteligente y precavido y me había "mercao" una botella de dos litros de cubata y libaba el néctar de ron con una goma que llevo en el coche por si tengo que tomar prestada gasolina alguna vez. Por debajo de la barba no se notaba. Con el hambre el problema fue mayor. Me lleve un poco de salmón ahumado envasado al vacío, que me gusta mucho y que según mi mujer como está ahumado mata el mono del tabaco. Se lo debe haber oído al Chumari o como se llame el tío ese que bebe orines en la tele.
El primer trozo de salmón se me pegó a los pelos de la barba, con lo cual no había quien se lo metiera a la boca ni quien lo despegara. Tuve que tirar fuerte y el trozo de salmón salió en dirección a la gente. ¡Queremos más salmón pero en paquete! ¡Qué griterío! Y venga arremolinarse la multitud junto a la carroza pidiendo más. Así que tuve que ir lanzándoles trocitos de salmón para que se contentaran. Para qué lo haría.
Lo peor estaba por llegar. EL RETORTIJÓN. Tan agudo y penetrante que me dejó lívido. El primero lo pasé mal que bien, pero con el segundo me tuve que levantar del trono, trono inútil por otra parte, y apretar los glúteos para contenerme. Pensaba el gentío que me ponía en pie para saludar y yo cada cinco minutos me erguía temblando y todos aplaudían y pedían más salmón. Así durante una hora con las cámaras de televisión grabándolo todo. Espeluznante. Cuando terminó la cabalgata no me dio tiempo a llegar a un retrete, y detrás de la cueva del nacimiento, junto a la pared de la iglesia, escondido en la retama del belén, solté un taponazo de órdago. Quedó bien porque la gente creyó que la mula y el buey eran unas figuras tan realistas que hasta olían a cuadra. Ahora, después de probar el pañal, admiro a Concha Velasco.

domingo, 9 de enero de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: Comer de gañote

Si algo bueno tiene la Navidad son sus comidas y sus cenas. Por la cara, naturalmente. Me han encargado redactar unas líneas para el brindis de la cena oficial de los concejales a la que nos invitan las arcas municipales y he adaptado unas palabras de la misa. Me ha quedado algo así: «Por la prosperidad de nuestro alcalde, la de nuestros diputados, el bienestar de los secretarios generales de nuestros partidos políticos, de los obispos y de sus majestades, sin olvidar a los contribuyentes, por los cuales estamos aquí reunidos».

Mi mujer está encantada desde que soy concejal y, como es muy apañada, se ha buscado la vida para devolver los vestidos después de estrenarlos en las mil celebraciones que mi cargo conlleva.
Lo que me ha hecho pupa en el bolsillo es el escote de la comida del grupo municipal, además de que, particularmente, creo que hemos cabreado innecesariamente al constructor de nuestro partido que quiso invitarnos. Luego, cuando por despecho suba el precio de las obras que realiza para el municipio, la culpa será, como siempre, de los concejales y tendremos que aguantar en los periódicos el rollo del despilfarro.
Bien poco se quejan los periódicos en sus editoriales y opiniones cuando les llenamos las páginas de publicidad del Hay-untamiento. Entonces es que informamos a través de los medios. Si ponemos carteles en las calles, como de eso no pillan los de la prensa, a lloriquear al concejal y a insultar los columnistas.
Pero el trabajo de representante popular tiene otras servidumbres y sacrificios. Como me han hecho responsable de elegir los restaurantes de todas estas celebraciones navideñas y los propietarios de los establecimientos son tan agradecidos, en casa ya no caben más jamones ni más cajas de vino. En principio pensé regalar lo sobrante a alguna institución benéfica, pero no quiero que la oposición me llame demagogo ni que los destinatarios se acostumbren a un nivel de vida que no les podremos mantener el resto del año con lo exiguas que se quedan las arcas municipales después de la Navidad.

Así que en casa nos tendremos que fastidiar y comer jamón hasta Semana Santa y beber vino de reserva hasta para desayunar. Pero es lo que tiene el cargo, que uno no puede desairar a los ciudadanos que no saben agradecernos nuestros desvelos con una simple felicitación o un apretón de manos y se empeñan en enviarnos obsequios que nos hacen ser conscientes de lo pequeños que son los pisos de los concejales que solo llevamos en el Ayuntamiento lo que va de legislatura. Así que habrá que esforzarse para cambiar a un piso enorme, como los que tienen los que han salido reelegidos.

lunes, 20 de diciembre de 2010

DIARIO DE UN CONCEJAL: Militarizar los bancos

Los que tenemos responsabilidades con los ciudadanos somos poco dados a la holganza. Bueno, salvo Rajoy. Así que yo no me he tomado el puente. Antes, cuando la crisis no apretaba la faltriquera, los proveedores regalaban viajes de temporada alta, pero ahora si pillas un billetito de avión de esos para borregos ya te puedes dar con un canto en los dientes y siempre acabas en un hotel lleno de los del Inserso.
Así que los llorones que llenaban los aeropuertos el pasado puente no eran, en general, pobrecitos que iban a visitar a familiares enfermos, ni gentes que viajaban como acto excepcional tras años de duro trabajo, ni apurados trabajadores sojuzgados en días de fiesta. Eran gentes con holgados bolsillos que aprovechan la mínima para fundirse dineros que les sobran y funcionarios haciendo puente cuyo leve cabreo ante la huelga la manifestaban lloriqueando. Si hubiese lo que tiene que haber habrían salido bramando por televisión pidiendo los nombres y direcciones de los controladores para personarse en sus domicilios y llevarlos a la torre de control a guantazo limpio. Y es que España está aborregada, a las pruebas me remito.
La verdad es que los que no han servido a la Patria en las filas del ejército desconocían los fulminantes efectos que para todo tiene la militarización. De momento, y como han podido observar, vale para curar enfermedades de desconocida procedencia. Así que me he puesto al habla con el concejal de sanidad para que la Policía Municipal, que es lo más parecido al ejército que tenemos en nuestro municipio, tome el centro de salud y alivie las tertulias de jubilados y marujas que disfrutan relatando enfermedades al calorcito de la calefacción que pagan todos los ciudadanos.
El paso siguiente es explicarles a los administrativos del Hay Untamiento que la compra se hace después de terminar el horario laboral. Es posible que alguna funcionaria de esas del pelo duro salga luego lloriqueando en la tele local diciendo que está estresada. Pero bueno, eso a la gente le vale para descojonarse de ella mientras la insulta, cosa que quieras que no libera mucha tensión en el ciudadano.
Los Bancos es otro de los objetivos militares. ¿A que en cuanto unos sargentos triperos tomasen las sucursales fluían los créditos a todo gas?. Esto terminaba con la crisis en menos tiempo que con la chulería de los controladores.
Ya me imagino la rotonda bancaria de la localidad con rótulos como Banco Popular de Infantería, Caja de Ahorros de Intendencia, Banco de Artillería Bilbao Vizcaya o Banco Acorazado de Santander.
Y que me dicen de formar y alinear a todos los jóvenes y jóvenas de la localidad antes de mandar romper filas para proceder al botellón. Eso se hacía en la mili, se pasaba lista a la tropa y luego se les mandaba a ponerse hasta el culo de calimocho a la cantina, pero de forma ordenada y sin estar haciendo ruido hasta las ocho de la mañana. A las nueve todos a dormir el pedo.
Todo son ventajas. Hagan memoria. Desde que Zapatero mandó a los militares a apagar incendios no hay un fuego en un monte. Y como Rubalcaba se cabree ya verás como el Ejército del Aire acaba con las trombas de agua. Todo es ponerse. Yo lo he visto claro. Como concejal sólo tengo que adaptar aquello que da resultado a las circunstancias locales. A la grúa municipal la vamos a dotar de una torreta con ametralladora para impresionar. A ver quien tiene criadillas para dejar el coche en doble fila.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

DIARIO DE UN CONCEJAL: A fundirse las arcas

Me siento reconfortado conmigo. Fue escribir sobre el Estado de la Ciudad del Vaticano y el que manda allí se ha decidido a abrir la mano para usar los condones en caso de ir de putas. Esto va que arde. Nunca una humilde reflexión de este insignificante concejal había impulsado un cambio tan mayúsculo en el pequeño Estado antidemocrático.
Visto el éxito de mis palabras voy a tener que darles un recado a Cuba, Guinea, Marruecos, Cataluña, Corea, China y otros países necesitados de un toquecito en sus costumbres. De momento estoy en cómo puedo hacer que me paguen unos viajes –gratis total- para impartir doctrina “in situ” en el bien entendido de que en Corea hablaría de Marruecos, en Guinea recriminaría a Cuba y en Cataluña haría lo propio con España.
Bueno esto último lo mismo no hace falta porque allí ya todos los políticos se ocupan de hacerlo. A los de por debajo del Ebro les han llamado estos últimos días defraudadores y ladrones y a juzgar por algún vídeo electoral deben considerar a las mujeres no catalanas como unas frígidas de mucho cuidado que no disfrutan del gustazo de votar.
Los mismo es que en Cataluña lo que pasa es que están salidos y han contagiado al Papa la semana pasada cuando estuvo allí y de eso viene los de los condones.
Al hablar de estas cosas con el edil de cultura, que ya sabemos que es un cargo que ocupa el que menos de eso tiene, me ha dicho que en italiano macarrónico, que según él se asimila al latín para beatas, el tema del preservativo es explicado técnicamente como “Il condone é un tubo de gomme, que s’acopla sulla punta della cola y per mai qui se fola y se fola la latte no cola”. A mi me da que el de Cultura aprendió esto de pequeño en el patio del colegio y se está quedando conmigo para que crea que sabe idiomas, aunque yo estoy seguro de que sólo practica metafóricamente el francés con el alcalde.
Aunque todavía está lejana la hora de las urnas municipales por el Hay-untamiento ya corre como la pólvora el secreto lema de “a gastar, a gastar” por si los votantes cambian de color y el poco dinero que hay se lo gastan los siguientes.
Yo mismo, que aspiro a repetir y soy de los que creo que mientras se pueda hay que seguir administrando los dineros de los ciudadanos y eso de las dos legislaturas es una pamplina que sólo aplican los que se van a poner ciegos dando conferencias, estoy pensando con qué vídeo convencer de mis desvelos por ellos a mis conciudadanos.
Desnudo no, pero.. ¿Cómo vestirme? ¿De proletario? Eso ya no existe. ¿De obrero? Los que lo son se ofenden si se lo dices. ¿De rico? Genera envidia y rechazo. ¿De pobre? Te apestan y desprecian. ¿De culto? No te entienden. ¿De analfabeto? Para que insistir en lo obvio. ¿De empresario? Malo. ¿De parado? Peor, que piensan que quieres llevártelo crudo. ¿De deportista? Increíble por la tripa.
En fin que tengo que seguir dándole vueltas al asunto de cómo dirigirme a los vecinos.
De momento me apunto a lo de gastar y he propuesto una cuchipanda general en el barrio con la disculpa de que los afectados por la crisis también tienen derecho a un día de disfrute y fiesta. Esto ya sabemos, genera puestos de trabajo, mueve el dinero y aumenta la confraternización. Como medida me parece mejor que asfaltar el barrio de los ricos. Hay que repartir las arcas entre los ciudadanos antes de que se las lleven los bancos.