martes, 14 de junio de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: 15M, inventando la pólvora

Los del movimiento del 15M han inventado la pólvora y terminarán asando la manteca. Como cargo público que renovaré mi sillón el domingo que viene tengo que estar de acuerdo con cualquier petición ciudadana.
Y mucho más si la petición es la de repartir la riqueza, tener un piso y si se puede pues varios, rebajar los impuestos y mejor si no se tiene que pagar nada, el amor libre y mejor gratuito, becas en el extranjero para todos y sueldo fijo que es lo que falta porque trabajo, lo que es trabajo, sobra.
Así que por mí total acuerdo con el movimiento del 15M. Claro que esto y la pólvora son cosas que ya están inventadas. Sólo había que haber mirado en los libros o preguntado a los mayores para saber que en Roma y Grecia hubo movimientos que pedían lo mismo, y de entonces hasta aquí todos los que alguna vez han tenido 18 años se han cabreado contra la falta de libertad, la falta de dinero, las imposiciones paternales y de las autoridades y han sido muy reivindicativos hasta que se compraron el primer coche.
Ahora lo que ocurre es que como el coche viene incluido en el pack de hijo la cosa se ha retrasado un poco y el cabreo se produce con 30 tacos.
Siguiendo los consejos de los políticos dialogantes me he puesto a leer todo lo que he podido sobre el 15M en internet y he llegado a una conclusión: sigo sin saber cual es la fórmula eficaz de la felicidad completa aunque yo también me sumo a la protesta para obtenerla. Lo que me parece atisbar es que todo lo que el 15M pide está guardado en los bancos, con lo que es mas útil ir al banco que a la Puerta del Sol. Que no te gusta el bipartidismo, pues vota a otros partidos, que los bancos son malos, saca tu dinero y cierra tus cuentas, que la gasofa está cara pues vetamos a una marca hasta que baje el precio o le revienten las pelotas, todo menos hacer filosofía de mayo del 68 o pensamientos de gomina falangista de la de ni reyes ni banqueros falange con los obreros. Porque la pólvora es cosa antigua y los del 15M deben pensar que la han inventado ahora.
Y lo mejor es que han inventado la pólvora de colores. He oído a un portavoz explicar vehemente que este movimiento con sede en la puta calle se rige por el sistema de asamblea que no termina hasta que no se llega al consenso. Para reventar de risa. Lo bueno del movimiento asambleario estudiantil era que por la mañana se votaba quemarle el coche al de matemáticas y por la tarde darle un homenaje y echarle la culpa de todo al de física. Pero la asamblea duraba justo el tiempo que pasaba entre el desayuno en el bar de la facultad y la hora del vermú. Cada uno decía su gilipollez, se votaba y hasta la asamblea de la tarde que era después de terminada la siesta y antes de las cañas de la noche. Mas tontunas, otra votación y adelante con la revolución.
Pero estos no, estos además de inventar la pólvora asan la manteca. Asamblea hasta el consenso, ja, ja, ja.
Como me gusta la música de las peticiones espero con interés los métodos para las soluciones y si estas salen de las “asambleas hasta el consenso” me comeré mis palabras con todo gusto.
Pero lo que me parece es que unas veces es macro botellón, otras macro concierto, otras macro rave, otras macro manifestación, otras macro kedada, otras macro fiesta, otras macro asamblea, el caso es estar siempre en la calle y si se puede dormir al raso parece que mejor.
De esta lo que va a pasar es que seis espabilados entrarán en las listas de las siguientes Elecciones Generales haciéndose políticos profesionales de esos que pasan de estudiantes al sillón, los grandes partidos dirán que cambian un articulito en la ley para que todo siga igual y los que estuvieron en la Puerta del Sol descargaron su conciencia a favor de una sociedad más justa y democrática. En fin lo que viene siendo asar la manteca. Bueno y yo, como siempre, de acuerdo con todos.

jueves, 19 de mayo de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: La ciudad completa

Esto de las encuestas nos tiene a todos de los nervios. Mejor dicho, tiene muy nerviosos a los jefes. A mi me da igual porque estoy convencido de que vamos a ganar. Cuando afirmo que vamos a ganar me refiero a que yo voy a salir elegido concejal, que mi vida asegura cuatro años más de entrega al bienestar del contribuyente mientras este contribuye a mi bienestar. Lo que se dice sinergia asimétrica propiamente dicha.

Anticipo los resultados electorales porque soy un sociólogo pedestre y entiendo por donde van las cosas. Es decir, hablo con la gente y la gente lo que quiere es que le solucionen las cosas; lo que antes se llamaba hacer favores.

Me tienen degollado yendo de una zona a otra, por no decir barrios. Que si un mercado, que si una asociación de vecinos, que si los comerciantes de la zona, que si todos tienen problemas y todos quieren escuchar que se los vas a solucionar (aunque luego voten a otro y sólo te tiran de la lengua para luego sacarte los colores).

Esto de la política es muy sacrificado. Un sin vivir. El otro día estuve pensando en si los antiguos rusos no tendrían razón: el secretario general de las Juventudes Comunistas tenía por lo menos 45 años y era calvo. Eso es lo que decían los libros de historia. Donde va a parar. Poderío y saber manejar los tiempos, por lo menos los propios.

Y ahora, qué vamos a decir de ahora. Te viene cualquier chiquiliquatre y te monta un pollo cuando estas hablando delante de una masa de gente de veinte personas que están embelesadas escuchándote porque después hay cervecita gratis.

Es lo que tenemos que tragar los que nos dedicamos a esto en cuerpo y alma, todo un sacrificio. Al final será lo que yo digo: ganamos y otros cuatro años más.

Lo último que se me ha ocurrido es hacer que algunos conciudadanos participen en la campaña. Es que como no doy abasto generando ideas para soltar en los mítines les pido ocurrencias a algunos conocidos y así ellos se sienten importantes y yo más descansado.

La última me la ha dado el dueño de una gasolinera próxima. Dice que la mejor forma de conocer la ciudad es incitar a los lugareños y turistas a recorrerla entera para lo cual propone que la señalicemos completa con calles de un solo sentido. Como el IKEA, que para comprar una vela de 50 céntimos tienes que recorrer tres kilómetros de tienda. Me ha parecido interesante pero todavía no me ha dicho si sólo está pensando en vender más gasolina o si piensa repartir solidariamente los beneficios. Todo se hablará a partir del lunes.

martes, 17 de mayo de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: Mearse en la procesión

He dudado durante días escribir sobre este asunto en mi diario. Me he decidido porque pienso que lo que a un cargo público le ocurre lo deben conocer sus administrados. El tema, además de escatológico puede molestar a los creyentes, porque los creyentes suelen molestarse por todo. Pero vamos al hecho.
Menos mal que por primera vez hice caso a mi mujer y a otras mujeres que no son la mía y me dediqué a entrenarme para salir de nazareno. Que ya tiene narices ensayar durante meses para hacer lo mismo que todos los años. Cuando uno lo ve desde fuera es muy bonito pero, cuando uno se pasa horas haciendo pasito para adelante, parón, pasito para adelante, cansa. Y, además, para poder ver lo que hay a tu alrededor tienes que estar todo el rato tirando del antifaz para que se te pegue a la cara.
Y menos mal que he hecho caso (en esta ocasión a un amigo mío) y no me bebí cuatro cervezas antes de salir. Pero dio igual. Cuando la vejiga aprieta date por apurado.
La Cofradía ha estado muy renombrada y en boca de todos por un nazareno que la gente pensaba que tenía espasmos. Salió incluso en los periódicos.
Creo que ese era yo. Pero me movía porque me meaba. Me meaba en grande en un tramo donde no había ningún bar ni parque. Así que tuve que empezar a moverme con mi ritmo alrededor del cirio. Eso fue al principio. Luego vinieron los saltitos y luego los botes. Al final fueron botes más altos que los que dan los Masai y terminaron con carreras entre todos los tramos de nazarenos. Eso si, la gente que se agolpaba en las calles y que el resto del año siguen siendo excelentes cristianos porque cumplen con sus obligaciones religiosas, aplaudían.
La solución fue sencilla: dejar que el líquido fluyera poco a poco. Eso si, el reguero duro kilómetro y medio. Y lo jodido, por no decir complicado, es que cada ratito había que parar. Y claro, no se puede hacer charco porque canta mucho, se da cuenta el de atrás y para joderte te pone la túnica llena de cera. Porque todos somos buenos hasta que nos joden. Hay que entender que el de atrás había hecho promesa, iba descalzo y, por lo tanto, no le debía resultar muy agradable ir pisando "líquido" durante kilómetros.
Lo más importante: después de montar una pequeña confusión -para eso los políticos somos magistrales- antes de entrar en la Iglesia y que hubiera un movimiento de hermanos, me cambie de sitio. Maniobra de distracción ayudado por el anonimato que da el capirote.
Por lo tanto, y como es conveniente ante estas cuestiones, le pedí al Hermano Mayor que abra una investigación ante el comportamiento nada tolerable ni cristiano de uno de los hermanos que corría desaforado no se sabe porqué. Los políticos estamos para corregir errores y evidentemente me puse a su disposición para ayudar y solucionar problemas y esclarecer el suceso. Quiero que encuentren al que se meó en la procesión y le den su merecido. Lo pido porque nunca vi una comisión de investigación que empurase a un culpable.

miércoles, 4 de mayo de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: Gadafi y las tres varitas

En las marismas de Doñana y en posguerra me cuentan que un cabo de la Guardia Civil recibió la orden de hacer salir del territorio a cuantos gitanos (perdón, miembros de la etnia gitana) no fuesen de la zona.

El método elegido por el agente, a fuer de original, se mostró efectivo. Cuando encontraba a los de la etnia acampados en lugar indebido llamaba a los dos varones más significados del campamento y en su presencia cortaba tres varitas de la flora marismeña que sirviesen de fusta vegetal. Le entregaba una a cada miembro de la etnia gitana y la tercera se la quedaba el cabo.

Incitaba a los calés a que se diesen uno a otro de varazos bajo la sugerencia de que si se negaban sería la autoridad la que procedería a probar la flexibilidad de la ramita. El caso es que, a poca insistencia del benemérito cabo, los dos miembros de la etnia gitana se breaban de lo lindo. Terminada la tunda el guardia sacaba de su cartera de camino una máquina de esquilar y a cada uno de los miembros de la etnia gitana les rapaba una gran cruz en la cabeza. Indeleble e incruenta marca que tardaría en desaparecer meses, los mismos que la tribu trashumante debía ausentarse, por su bien, de la marisma onubense.

Con Gadafi está pasando lo mismo. Al grito de “culo veo, culo quiero” una oposición de desconocida procedencia copia los tumultos norteafricanos y arábigos y se enzarzan contra el coronel libio. El amigo de occidente reacciona como es propio en alguien de su catadura. Ya tenemos liados a varazos a los de la etnia libia. Y al benemérito cabo occidental presenciando la trifulca. Ahora toca intervenir. Occidente saca de la cartera de camino a sus tropas y hace una cruz en el pelo a Gadafi y otra en la cocorota de los rebeldes que hasta ahora nadie conocía. Así nos aseguramos de que el ejército libio y el país en general quedan hechos unos zorros. Después les vendemos más armas a cambio de comprarles petróleo barato para poder reconstruir el desastre y todo en nombre de la salvación del pueblo y la libertad. En tres décadas –hasta que les vuelva a crecer el pelo- no queremos ver más problemas en el norte de África, por lo menos en Libia.

Esta es la teoría que tendré el placer de exponer más detalladamente en la Casa de la Cultura de mi localidad ahora que he conseguido un buen puesto en las listas electorales tras lidiar con practicantes de todas las modalidades del sexo. Eso y hacerme un hueco entre acuarelistas, mamás que hacen punto de cruz y niños tontitos haciendo ballet, que es para lo que valen las Casas de la Cultura.

Y es que he decidido ser el concejal que más sabe de asuntos internacionales, entre otras cosas porque en un grupo donde nadie sabe de nada es fácil hacerse especialista en algo.

Se me queda pequeño el municipio y lo del hermanamiento de pueblos y ciudades sólo servía para que viajasen a paraderos ignotos el alcalde y su señora. Nuestro municipio merece un puesto en el concierto de las naciones y quien mejor que yo para ser su hombre en las instituciones mundiales conociendo países, alojándome en buenos hoteles y cobrando insuficientes dietas por mis desvelos. Lo malo es que en la medida que me acerco al mundo me alejo de los vecinos, pero, entre nosotros y sin que a nadie se le ocurra contarlo, también me evito muchos coñazos.

Por último hacer referencia a lo de Japón. Yo creía que como cada semana el telediario nos deleitaba con un nuevo robot japonés que cuando no fregaba, limpiaba, si no servía la mesa, hacía la cama, cambiaba bombillas, regaba las plantas, subía y bajaba escaleras o bailaba tangos, tendrían algún robot para apagar centrales nucleares. Y veo que no, que hay que llevar jubilados suicidas. Todavía tengo mucho que aprender de cosas internacionales. Pero voy por buen camino. No hago caso ni a Arístegui ni a Trini. Éxito asegurado.

lunes, 21 de marzo de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: Elecciones en Sodoma

La que se ha liado con el rollo de las listas. Con buen criterio progresista hay partidos que han decidido incluir como candidatos para las municipales a representantes de sectores sociales y movimientos ciudadanos que reivindican derechos y tratamientos igualitarios.
Todo empezó por la representación del colectivo homosexual. Bien. Después en la lista entró una persona en nombre del colectivo de transexuales. Bien. Mas tarde fue quien defendía a los que como opción sexual practican la postura de “el misionero”. Luego llegó a ocupar su puesto el defensor de la virginidad, que por cierto en mi municipio tiene la cara llena de granos aunque esto es anecdótico.
A la relación de candidatos se sumó quien dice representar a los bisexuales, y un puesto más abajo –creo que en esto se produce una injusticia de orden- el que se entretiene sexualmente con la masturbación –buscaban una candidata femenina pero esto rompía el equilibro de sexos que nadie ha explicado bien como computa cada cual en la lista de marras- Y el colmo fue cuando los masoquistas pidieron tres puestos por razones obvias mientras el del colectivo de sádicos se dio por defendido por el actual alcalde evitando así el problema legal de hacer los carteles de la candidatura con un enmascarado.
La pretensión de que en aplicación de la ley de partidos políticos los componentes de las listas rechazasen la violencia fue aducida por la representante de las sumisas pero solo para cargarse de la lista a su cuñada que trabaja de tapadillo por horas en una mazmorra del puticlub haciendo de dominatrix.

Con el argumento de que practica la necrofilia trató de colarse en la lista uno que tiene contrato temporal de sepulturero municipal y quiere ser funcionario de plantilla. En su caso es necrófilo y corrupto, no solo por contagio sino porque se ofrece a sufragar gastos electorales con lo que saca de la venta de cosas que no le hacen falta a los muertos tales como anillos, relojes y demás abalorios.

Como verán la lista da poco espacio para los que tenemos sobrada experiencia en política. Si a lo que les he contado sumamos opciones como la zoofilia que también tiene sus adeptos, los voyeur que somos todos, los defensores de las verduras como partenaires y otras opciones sexuales tan dignas como las ya referidas llegarán ustedes a la conclusión de que en las listas de mi municipio no va un solo abogado, ni un economista, ni un sociólogo ni un profesional de la política, excepto que lo hagan camuflados tras su forma de dar, recibir, practicar sexo, portar la cornamenta o hacerla crecer en el seno de la pareja. Bueno en la lista va un cura, pero no se si como tal o representando a alguna opción sexual de las que llevan al infierno pasando primero por internet.

martes, 15 de febrero de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: Manifestación de ricos

Me parece intolerable que mi partido no me haya dejado ir. Un acto así, una concentración de estas características es algo único en la vida. ¡Quién me lo iba a decir! Una manifestación de ricos, una manifestación nacional de ricos delante de mis narices y yo no he podido participar.

Está de moda que se manifiesten los pobres pidiendo democracia. Pero los ricos también tienen su corazoncito y añoran las dictaduras y el poder para sus parientes y amigos. En mi municipio ya están ensayando para tomar la calle y pedir cambio de régimen y en Madrid lo suelen hacer de vez en cuando contra las treguas trampa, contra las células madre, contra el aborto, para hacer obligatoria la religión y a favor del Valle de los Caídos entre otras fruslerías con olor a naftalina.

Pero una manifestación de ricos es algo digno de ser vivido. ¡Qué poderío, qué manera de ser y de estar! Todo perfectamente organizado. Parking para los Rolls, Jaguar, Ferrari, Bentley, Masserati...La chusma pobre mirando desde las aceras y esperando que alguien les gritara el clásico slogan de "no nos mires, únete", pero nada. Aquello ha sido una demostración de elegancia.

Hasta el ambiente olía bien y a esencia cara. A una señora se la tuvieron que llevar las asistencias porque se había desmayado ante los efluvios de Chanel, Armani y muchos más perfumes que en momentos hacían la atmósfera irrespirable. Eso sí, ambulancias privadas había para todos los gustos, todas medicalizadas y con diseños de lo más moderno en el exterior.

De los trajes y vestidos para qué vamos a hablar. Era como ver los escaparates de la calle Serrano de Madrid o de cualquier paseo con tiendas elegantes, pero en vez de contemplar los trajes en un maniquí, iban puestos en personas reales. Y les quedaban bien. Ya se sabe, no hay nada como ser rico para tener buena percha. Las mujeres saben de eso porque cuando ven un coche descapotable siempre intuyen que dentro va un tío que está muy bien, él o al menos su cartera.

Los ricos iban en grupitos, despacio, despreocupados. Dos lacayos vestidos de librea abrían la manifestación portando una pancarta hecha en seda con la inscripción: "Los ricos perdemos más dinero que los pobres con la crisis". Cada cierto tiempo unos mayordomos ofrecían copas de champán, de Oporto o de oloroso, junto con galletitas saladas y pinchos de caviar iraní. Música clásica y canción francesa flotaban en el ambiente. Todo muy relajado.

Eso era poderío y no las manifestaciones que tenemos que ver aquí, llenas de gente sudorosa y vocinglera que va a divertirse y no a protestar con bocadillos y latas de cerveza. Todos llenos de banderitas. Como me oigan decir esto los de mi partido, porque todos los partidos las hacemos así, me cesan. Y no está el tiempo para andar tirando puestos por la borda.

Bueno, a lo que vamos, a la manifestación de los ricos. De las señoras no quiero hablar porque siempre se puede interpretar mal y acaban llamándote machista por decirle guapa a una mujer. Pero quitando a unas cuantas cacatúas, las demás estaban de infarto. ¡Cuánto dinero han debido de ganar las clínicas de recauchutado de carnes a cuenta de ellas! Lo que no casaba -vaya palabra- era la edad de muchas de las acompañantes con los veteranos que estaban allí. Por lo menos les llevaban veinticinco años. Es lo que tiene ser rico, que las sobrinas te acompañan a cualquier sitio mientras todos saben que eres hijo único y soltero.

Iban caminando plácidamente y la gente de las aceras cada vez más embravecida: ¡guapo, llévame a mí! ¡Llámame! les empezaron a tirar bragas y números de teléfono ya que como en toda manifestación bien organizada no se podía acceder a ella. Mientras que en las demás son militantes o simpatizantes los que van formando un cordón, aquí había un servicio de seguridad de tipos vestidos con traje negro y pinganillo en las orejas que daban miedo nada más mirarlos. Por tanto, nadie se atrevía a ir a la calzada.

Ni un grito ni una consigna. De vez en cuando algún ayudante se dignaba a repartir algún pergamino a los que estaban en las aceras con las reclamaciones escritas: “menos impuestos, menos trámites para fundar empresas en paraísos fiscales y queremos bajarles el sueldo a nuestros obreros. Despido gratis”.

Al final, cuando llegaron a la plaza que habían reservado y que estaba magníficamente decorada -todo hay que decirlo- en el escenario había una gran pantalla. Ninguno de los que estaba allí se dignó a subir al estrado y leer un manifiesto. Un empleado puso un dvd con imágenes de las casas de los manifestantes en islas paradisíacas, con playas magníficas mientras una voz planteó sus reivindicaciones.

Lo peor de todo es que el ambiente en las aceras se estaba caldeando, pero no contra ellos, sino porque todos querían ser como ellos. La cosa acabó como suelen acabar estas cosas: vino la policía y dispersó a palos a los curiosos. Es lo normal, que pague y le peguen al más débil.

martes, 8 de febrero de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: Camareros ineptos

¡Esto es inconcebible y caro! Nos hemos dedicado durante este mandato a preparar a jóvenes camareros y el resultado, según he podido comprobar en una ronda de inspección con unos amigos que me ha hecho llegar a casa en condiciones un poco peculiares, es lamentable.
Muchas clases de inglés y francés para que entiendan a los turistas cuando piden una cerveza (porque parece que los extranjeros no saben pedir por señas lo que quieren beber, al igual que hacemos les españoles cuando salimos fuera y nos manejamos tan estupendamente), y se están olvidando de lo fundamental, que es cuidar al paisano.
Como digo: un horror y un montón de dinero público tirado a la basura porque estos son unos ineptos. Vas a un bar y te pueden saludar en varios idiomas (éstos se olvidan que desde que besé a primera novia me gustan todas las lenguas), pero, y aquí viene lo fundamental, les pides un simple, un normal, un tradicional aperitivo como es Campari, y parece que estás hablando con un camarero de la fisión nuclear en 1940 (y puede que de eso sepan porque todos son licenciados en paro y reconvertidos al sector servicios).
Un Campari, un simple Campari, y tienes que oír la peor frase: ¿y eso qué es? Como no quiero entrar en discusiones con posibles votantes pedimos una ronda de Cynar. Y ocurrió otro cuarto de lo mismo. Y entonces tengo que calmar a los que vienen conmigo que, aunque son del partido, no se juegan la reelección como yo. Lo peor fue cuando uno de los parroquianos pidió Pernod. ¡Anatema! ¡Anatema! . Me imagino la trifulca que podía haberse liado si pedimos Licor de Café, Tia María, Resolí, Lágrimas del Jabalón, Quina Santa Catalina, Anís Paloma o Cantueso. Al final tuvimos que beber cerveza, que de eso sí que tenían, aunque no saben tirarla.
Y no se vayan a creer que era un bar con camareros ecuatorianos o guatemaltecos o recién escapados de La Araucana, que son los que se están quedando con los bares porque son los únicos que aguantan largas jornadas y poco sueldo. No. Era un bar regentado por nativos, es decir, por españoles. Si, españoles de esos que si pides una copa de coñac –que realmente es de brandy pero bueno… no vamos a liar más la cosa- te preguntan altivos con su soberbia ignorante ¿con hielo?. Qué sabrán estos analfabetos enciclopédicos lo que es coñac.
Menos mal que decidimos irnos luego a un bar gallego que estaba a cincuenta metros. ¡Sorpresa! Estaba regentado por chinos. Pedimos una ración de pulpo a la gallega. Y tenían. Y nos lo tuvimos que comer y estaba bueno. Y aquí empezó la guasa: que me ponga una ración de zamburiñas. Y tenían y nos las tuvimos que comer. Y que me ponga una ración de navajas. Y tenían y nos las tuvimos que comer. Y les pedimos una ración de rabas. Y tenían y nos las tuvimos que comer (y además estaban muy buenas). Y ahora mejillones en salsa de tomate. Y también tenían (y buenos). Y claro, para acompañar la ingesta tuvimos que beber buenos caldos (que también tenían). Y acabamos jugándonos la cena a los chinos. Y sabían. Y nos ganaron, que para eso son chinos y cuando les miras a los ojos no sabes si te están engañando.
La chulería nos costó lo que no está en los escritos. Y cuando salimos tuvimos que hacer lo más razonable: vomitar- Tanta comida de mar no debe ser buena para el cuerpo, porque al vino no hay que echarle culpa, que estaba bien bueno. Menos mal que a esas horas los votantes están en casa dormidos.
Y lo que más me jodió es que sabiendo sólo chino nos entendieron perfectamente. Vamos productividad y ganas de trabajar. Igual que los camareritos españoles.