martes, 15 de noviembre de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: La campaña y mi escroto

Por fin esto termina. Estoy de la campaña hasta donde ustedes se imaginan, que es hasta un sitio que se encuentra a la mitad de mi estatura.
Uno no se puede negar porque el partido lo manda, pero a mí lo que me pide el cuerpo es rascarme esa parte anteriormente citada porque en esta campaña yo no pido a los ciudadanos que me mantengan mi sillón.
Una campaña es un insufrible coñazo donde los candidatos, y los que no lo somos, tenemos que hacer un sinfín de memeces aún a sabiendas de que no valen para nada.
Y lo peor de todo es que a nuestras payasadas sólo asisten como espectadores otros de nuestro partido que, a buen seguro, estarían mejor tumbados en su sofá y refregándose con suavidad el periné.
Para que se hagan una idea de lo sacrificado que es participar en una campaña electoral voy a hacerles breve referencia a las desagradables prácticas que un día cualquiera hay que acometer. La primera es abandonar nuestros trabajos de representación y servicio a la sociedad que nos votó para dedicarnos en plena jornada laboral a cosas del partido.
Esto no debería estar permitido. Nosotros los políticos lo que tenemos que hacer es estar en nuestro despacho pendientes de los intereses de los que nos votaron y de los nuestros, en lugar de andar proclamando sandez tras sandez a los cuatro vientos en nombre de un partido que sólo nos interesa en la medida en que nos mantiene en las listas. Así que como no voy para diputado ni para senador esta campaña me trae sin cuidado.
Pero además hay que madrugar todos los días, tomar el coche propio y llenarle el depósito con el dinero de uno porque estúpidamente hemos dejado que los de la prensa –que no van a los mítines con su dinero- nos critiquen si vamos en el vehículo oficial. Vamos que a los periodistas les pagan los gastos porque trabajan, como si los políticos en campaña estuviésemos descansando.
Y lo del coche no es lo peor. Llegas a un pueblecito infecto lleno de viejas que huelen a orín y que sin saber quien eres ni a que partido defiendes se empeñan en besarte y llenarte de babas. Tienes que darle la mano a un centenar de paletos que a saber que han tocado antes de saludarte, y luego a besar niños y a coger a uno en brazos para la foto y el cabroncete suele mearte la cazadora de ante, prenda que acerca a los ciudadanos. Porque en traje no se debe hacer campaña.
Y lo de los comistrajos ya es para nota. Hay que engullir platos autóctonos. Unos sopicaldos y otras mezcolanzas aceitosas que te tienen toda la tarde repitiendo picante y a regüeldo limpio u sonoro, eso si no hacen que uno se vaya por la pata abajo y acabe cagando en una era entre poblacho y aldea.
Y en el mitin a mentir. Pero da igual porque el público es de los tuyos. Si entra al local alguno de otro partido se le nota y sabes que lo que pretende es espiar para saber el mensaje. Paparruchadas, ni mensaje ni leches. Se dicen cuatro gilipolleces, se insulta al contrario y a otro pueblo.
Y así llevamos casi un mes. Campaña, precampaña y estoy hasta la tienda de campaña, que es donde se aloja la bolsa escrotal. Y el domingo para remate hay que hacer de interventor electoral para evitar que los demócratas de los demás partidos, esos que han pregonado honestidad en la campaña, te hagan trampas en la votación o en el recuento. Confianza en el pueblo español y en sus políticos. Es lo que hay.

EL DIARIO DE UN CONCEJAL: ¿Y si peta la batería del iPad qué?

Jobs te has muerto y te has llevado muchos secretos a la tumba. De tu desaparición terrena he sacado muchas lecciones. La primera es reforzar la idea de que por muy listo que uno sea la acaba palmando y eso independientemente de la pasta que se haya acumulado.
Pero bueno, cuando uno muere otro hace negocio y el de las pompas fúnebres encargado de hacer desaparecer al señor Jobs habrá recibido mensajes de amigos en su iPAD felicitándolo por el negocio que supondrá enviar al más allá a un tipo tan importante para la vida de todos.
Al menos eso aseveran miles de legos en informática, gentes incapaces de mandar un correo sin poner en copia a todos sus contactos y adjuntando algún enlace erróneo que acaba por llevar a los destinatarios a un pozo de virus informáticos trufados de tetas y bálanos.
A lo que vamos. Te has muerto y no me has dado respuesta a los siguientes puntos:
1. Si la batería del iPAD se estropea ¿Qué hago?. Mando mi aparato (al iPAD me refiero) a un servicio técnico con mi vida dentro? ¿Cambiar la batería supone que vean las turgentes carnes de mis amantes mientras me cobran una pasta por una cosa que debería poder cambiarla yo sólo mientras estoy cagando como siempre se ha hecho con todos los teléfonos?
2. Porqué los juguetes de tres euros que se compran en los chinos tienen una cámara mejor que la que le ponías a los “sifones” como dicen las viejas y a los iPAD. ¿Tu a que chinos le encargabas hacer tus aparatos?
2. Si compro unas canciones en tu tienda, ¿Por qué siguen siendo tuyas?. ¿Por qué sólo pueden estar en uno de tus artefactos?
3. ¿Por qué no quieres que llamemos por teléfono desde el iPAD?. ¿Es que aún tenemos que pagar más para poder hablar teniendo dentro del cacharro una tarjeta de móvil?
4. Oye, si es que puedes desde donde estés descansando, ¿a que miserable vocación tuya se debe que el cable para cargar tus inventos sea más corto que el rabo de una boina?. Es que mientras los estás cargando o te tumbas junto al enchufe o no puedes usarlos.
5. Y hablando de cargadores. ¿Crees Steve que es de buena persona que el cargador del iPHONE no valga para el iPAD? Tanta liviandad en el peso para acabar llevando dos cargadores.
6. Y del puritanismo no hablemos. Me han dicho que a tu empresa no le gusta que se vea Interviú en determinados sitios de acceso desde tus tabletas. A lo mejor no es censura. Es porque no quieres que se constipen las señoras.
7. Y que me dices de cómo se guardan las fotos en tan deslumbrantes máquinas. Lo del carrete ni explicado por Isabel Preysler es posible entenderlo.
8. ¿Tú te paraste alguna vez a pensar que es un insufrible coñazo que todos los días la mitad de las aplicaciones se empeñan en actualizarse?
9. Allí en USA desconozco como va la cosa porque soy un probo concejal encantado de tener todos tus cacharritos con cargo al erario público, que para eso los servidores debemos estar bien informados, pero estoy seguro de que te removerías en tu tumba si supieses que tu iPAD ha servido para que una caterva de tertulianos pluriempleados escupan ignorancia hurgando en las zahúrdas más asquerosas de las warripedias en las que nutren su verborrea.
Y 10. A pesar de todo esto, que bonitos son tus inventos. Y además tienen la ventaja –o no- de que lo que empezó siendo prestigio de niños pijos ha sido adoptado por todos a los que les / nos gustaría serlo. Esto ha sido como el polo de Ralph Lauren que ahora lo llevan también los albañiles. Pero se les sigue notando que lo son. Albañiles, no pijos.

viernes, 7 de octubre de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: Estrategia para pasar la ITV

Otra vez a vuelta con los nervios por las elecciones generales. Con lo bien que estábamos continuando la gobernabilidad de los ciudadanos en pos del bienestar conjunto –en el que se incluye el nuestro- para tener que andar con las zarandajas de preparar mítines o lo que se les ocurra a los listos del partido. Menos mal que siempre hay mucho voluntario que se quiere hacer notar para medrar y es el que la pringa.
Con lo importante que es hacer otras cosas. Por ejemplo, pasar la ITV. Antes, cuando teníamos a nuestra disposición un pelotón de chóferes en el Ayuntamiento, se lo encargabas a uno de ellos, le invitabas a un café, le firmabas un par de horas extras y todos tan contentos. Ahora, como están mano sobre mano, no quieren oír nada que tenga que ver con coger un volante que no sea el de su coche particular.
Así que hemos tenido un cisco en casa de tamaño considerable a cuenta de la ITV. Y es que para esta cuestión hay dos temas importantes: dónde está aparcado el coche y dónde están las llaves. Como durante tanto tiempo no lo hemos necesitado a todos se nos olvidó en qué calle lo habíamos dejado estacionado. Propuse, con la negativa general de la familia, un plan para encontrarlo. Cuadriculé el plano de nuestro barrio y a cada uno de los miembros de mi hogar y sus allegados más gorrones (es decir, novias, amigos…), les asigné una zona. Estrategia militar pura y dura. El problema es que el coche no fue hallado, y eso que les hice intercambiarse las zonas por si alguno se había despistado.
Al final apareció. Eso sí con la colaboración ciudadana, que en este caso como en muchos otros siempre es interesada. Ante el griterío que se escuchaba en el portal cuando la familia tuvo que salir por segunda vez de expedición y yo me quedé para organizarlo todo, el portero –totalmente preocupado por la convivencia- se acercó serenamente y bajito al oído me dijo: el coche lo tienen ustedes en el garaje. Pasado el medio segundo de sorpresa tuve que decirle que ya lo sabía y que esta trapisonda familiar era totalmente deliberada para que no se instalaran en el confort. El portero se mostró satisfecho por la contestación y sobre todo por el billete de veinte euros que le puse en la mano bajo la promesa de que no dijese nada, que eran temas familiares donde es mejor no entrar. Me costó también dejarle el café de una semana pagado en el bar de enfrente.
Cuando llegaron todos cansados y vociferando no tuve más remedio que ponerme serio en medio del portal y decirles que eran una panda de vagos que vivían de la sopa boba –o como se diga- y que estaban en el mundo porque tenía que haber de todo. Toda esta retahíla, y un poco más, con talante enfadado, llegando casi a la indignación. Tuve que decirles que lo tenían todo hecho y que ninguno, ni ninguna, se acordaba de que el coche estaba en el garaje y que si esto era así, como velarían por el patrimonio familiar. Según lo estaba contando vi la oportunidad y para velar más por nuestro patrimonio les reduje a la mitad durante un semestre las aportaciones económicas semanales, incluso a mi mujer, con lo cual subieron todos a casa encabronados y yo con la tranquilidad de que no iban a hacer nada más que aguantar. Al portero le di otros veinte euros (una miseria para lo que me había ahorrado con la perorata) y aumenté la invitación a copita de “sol y sombra”, que siempre ha hecho mucho bien al gremio de los empleados de fincas. Pasar la ITV ahora será cuestión de estrategia. Es lo que tienen los recortes de presupuesto. Te quedas sin coche oficial y encima tienes que pasarle la ITV al tuyo. Se va acabando el estado del bienestar.

martes, 27 de septiembre de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: La duquesa se casa de penalti

Primero eran amigos, luego amigos fuertes, luego novios de tapadillo, luego novios mal vistos por la familia de ella, más tarde novios acogidos bajo el manto de las amigas de ella, luego los de su círculo de zampabollos y pelotas abogaron por el amor y la felicidad de la chica, más tarde cuando los familiares fueron conscientes de la cabezonería de los tórtolos torcieron el morro y pusieron trabas a un futuro enlace.

Como concejal observo expectante la sociedad que me rodea. Desde que la ley permite a los ediles celebrar matrimonios he albergado secretamente la idea de casar a alguien importante, alguien de prestancia y renombre internacional, alguien grande de España, alguna pareja de Hollywood, no sé, alguien que prestigie mi humilde figura de servidor público y ponga sobre el papel couché mi nombre para legar a mis descendientes muestras de importancia y notoriedad a mi curricula, en resumen, que genere envidia en los compañeros de la Corporación.

Y pensé, ¿porqué no seré yo el elegido para casar a la duquesa?. Qué rumbo, qué poderío, qué fuste. A mi me gusta decirlo así y dejo para los panolis lo de “glamour”, que es como les gusta a los analfabetos del mundo rosa calificar lo que siempre fue el empaque, el señorío, el imperio, la distinción, el tronío, en resumen, la prestancia, eso que distingue la excelencia o calidad superior a uno entre los de su clase.

Me imaginé dirigiendo palabras ensalzadoras del amor entre humanos mientras miraba con deseo las joyas puestas sobre los escotes de las mismas damas que hace menos de un mes se unían en fastos imperiales al Papa para ensalzar la pobreza, la entrega a los demás y la humildad.

Por cierto, entre el millón de congregados debía haber un habilidoso mangui que, aun sabiendo quien era el dueño, se quedó con el solideo del Santo Padre cuando Dios se echaba la siesta y dejó que Cuatro Vientos se convirtiese en el ojo del huracán. Los jóvenes cantaron aquello de “Benedicto equis, uve, palito, te has quedao sin gorrito”. En fin, tan magno acontecimiento también produce beneficios económicos, las farmacias vendieron muchos más preservativos que de costumbre y en eBay saldrá a subasta el gorrito, perdón solideo, del Santo Padre.

Pero vuelvo a la boda de la duquesa, que me disperso y luego el cielo me castiga. Casar a una duquesa me hacía gran ilusión. Lo que pasa es que la familia de la chica no estaba muy por la labor de que un ganapán sin título, sin cargo, un don nadie, un cazafortunas, diese un braguetazo y dilapidase una fortuna amasada durante siglos haciendo no se sabe qué cosa de utilidad.

¿Quién es este que quiere llevarse a nuestra duquesa?, se preguntaban los familiares y los aristócratas. Me daba igual, yo seguía en mi fantasía de casarlos. Me veía uniendo al rancio abolengo con un hombre de la calle, dando la oportunidad de que alguien humilde entroncase con la alta nobleza, acercando a la más notable de las damas de ringorrango con un probo oficinista… Mis cinco minutos de gloria. Portadas de revista, horas de televisión, repetición de las imágenes hasta la saciedad, fama, presencia, nombre, historia.

Vana ilusión. Si alguna posibilidad me quedaba todo se ha ido al garete. Para romper con la oposición de la familia, la duquesa y su follamigo han dado el paso al obligado matrimonio por la vía de los hechos consumados y la niña se ha dejado preñar en un inimaginable y titánico esfuerzo impensable para un funcionario. Aun recuerdo las palabras de aquel marqués que tras consumar el matrimonio en la noche de bodas –eran otros tiempos- le dijo a su recién estrenada esposa “espero que te hayas quedado preñada porque no voy a estar todas las noches haciendo esfuerzos”.

Claro la noticia ha caído en los círculos intimos como una bomba. Qué pensará ahora la iglesia, la monarquía, la nobleza, la aristocracia. La gente de la calle ya no se escandaliza. Pero la familia de la duquesa ha decidido casarla en casa y que sea de tapadillo para ocultar la vergüenza de la boda de penalti. Los casará alguien casi en la clandestinidad. Mi ilusión se ha desvanecido.

Suerte tiene la afligida familia de la duquesa preñada porque el vergonzante desliz que obliga a la clandestina boda va a coincidir en el tiempo con el matrimonio de Cayetana Fitz-James Stuart con don Alfonso X -antes Díez- y, como la prensa sólo se ocupará de la Duquesa de Alba, una cosa tapa a la otra. Felicidades a los contrayentes.

Una última cosa. Me niego a creer que la cadena de televisión que ustedes saben esté intentando transmitir en directo la noche de bodas de la Duquesa de Alba y Don Alfonso. Por favor respeten a tan distinguida y amable señora.

viernes, 2 de septiembre de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: Herencia experimental

"Conociendo como conoce la ley Dolores Cospedal su cabreo por la deuda de Castilla-La Mancha solo puede ser una pose, una terrible mentira, una impostura, una golfada política, un odio eterno a los socialistas, un caso de sandez congénita o todo esto a la vez. Una letrada de medio pelo sabe que lloriquear por heredar un pufo es del género imbécil. Basta con recibir la herencia a título de inventario y si las deudas son inferiores a los activos pues bien y si no pues no se hereda y se acabó. Así que Dolores Cospedal, y todos los que braman por la herencia recibida, basta con que no se hagan cargo de la misma y dejen a los de antes que apechuguen y paguen las deudas."

Cuando leí esa nota –con membrete de firma de asesoría cara- en la mesa de despacho del Alcalde me temblaron las piernas. Lo primero que se me vino a la cabeza fue que el regidor municipal se estaba planteando tirar la toalla porque en mi ayuntamiento no hay ni un duro. Adiós a mi nuevo cargo aunque el acta de concejal no la suelto ni a tiros. El consejo sobre lo que debería hacer la señora De Cospedal -que así es como le gusta a ella que la llamen- me llevó a la reflexión. Si hereda es porque sabe que hay pille. Nadie quiere alhajas con dientes ni heredar deudas. Luego…, estaría engañándonos. Pero, como soy político y creo en la entrega a la causa pública, rápidamente cambié de idea y di en creer que es una ignorante que, sin mala intención, está manipulada por Rajoy.

Ese razonamiento era demasiado fácil. Eso no podía ser porque supondría un esfuerzo enorme por parte de Don Mariano, cosa que no puedo atribuirle sin pruebas. Me refiero a atribuirle un esfuerzo, cuanto ni más enorme.

Ignorante tampoco me parece esa señora. Mis elucubraciones se complicaban. ¿Por qué habría heredado una ruina tan grande una política tan preparada?. Estaba claro. Porque cree que en el subsuelo de Castilla - La Mancha hay oro y petróleo o porque quieren hacer allí un campo de experimentos. Lo vi claro, era eso.

Y di en estudiar algo sobre tan amplio y despoblado solar español. Asómbrense conmigo.

Resulta que la ínsula que ha heredado la letrada De Cospedal -antes sólo Cospedal- es de una extensión tal que sus 80.000 kilómetros cuadrados la hacen más extensa que la República Checa, Panamá o Irlanda, en ella caben dos veces Holanda o Bélgica y –ya le gustaría a Pepe Bono- 80.000 vaticanos con 80.000 Papas y toda su corte de curas.
Pero, ¿qué hay en tan tremenda extensión?. Pues solo hay 2.000.000 de personas (en Holanda 16 millones) y pensando que en el Vaticano sin que haya mujeres ni partos viven 1.000, extrapolando, como nos gusta a los políticos, supondría que si Castilla-La Mancha sólo la poblasen curas habría unos 80 millones de sotanas, cifra a la que no se desprecia poder llegar en breve con el nuevo Gobierno.

Y, ¿además de poca gente, que hay en Castilla-La Mancha?. Pues que yo sepa nada como para heredar políticamente y dar saltos de alegría. No hay mar, - ni pesca de altura o de cabotaje por ende, ni puertos, ni astilleros- no hay grandes explotaciones mineras –ya hasta el mercurio es tóxico- no hay pozos petrolíferos, no hay industrias pesadas, ni acerías, no hay fundiciones, ni se fabrican armas ni automóviles. Afortunadamente hay muchos jubilados –estado al que todos queremos llegar cuanto antes y en las mejores condiciones- y muchos funcionarios –estado al que queremos llegar todos antes de ser jubilados- y muchos políticos –estado al que algunos ya hemos llegado para poder mandar en los funcionarios- .

Una persona que tenga la suerte de vivir en tan espacioso y poco productivo lugar tiene más administradores que un marqués. Le mandan los de Europa, los del gobierno central, Cospedal y los de la autonomía, los de las diputaciones provinciales y los de los ayuntamientos. Así da gusto. Por administradores que no quede.

Y representantes… más que de embutidos –con perdón-. Diputados en Madrid 21, senadores 22, en las cortes del lugar 49, otro gran puñado en la Diputaciones, que sigo investigando para que sirven, y en 919 municipios sus alcaldes y concejales y pregoneros, y guindillas municipales, y secretarios de ayuntamiento y animadores sociales, y trabajadores de los jardines y de los polideportivos y eso que en 497 pueblos viven menos de 500 ciudadanos. Esto es prueba de la importancia de los munícipes como yo.

Lo importante es administrar y no producir. Y ahí reside el interés de Cospedal. Hasta ahora no habían caído en la cuenta de que Castilla-La Mancha es un campo de experimentación y dejaron a Bono y Herederos hacer a su antojo.

Pero la investigación social necesita de esfuerzos y sacrificios. Por eso han heredado sabiendo que la finca está en pérdidas. Hay que saber hasta cuanto aguantan los que viven en la jauja manchega aplicándoles lote de palo y racionamiento. Y luego se exporta al resto de España. Poca gente y mucho sitio, lugar idóneo para que se coman los recortes sociales. Al fin y al cabo los funcionarios, los políticos y los jubilados son gentes poco dadas a la revolución.

lunes, 8 de agosto de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: ¿Y la clase media cuándo?

He recibido una carta de un administrado. Los amantes del orden sabemos que es peligroso dejar fluir libremente ideas reivindicativas. Los indignados -estos que están de moda- son gentes de diverso pelaje social que ven como sus chollos se van evaporando. También las clases medias ven como se aminora el “estado del bienestar”. Pero aquí está el meollo del asunto. Unos se cabrean porque se les acaba el bienestar de su estado y otros echan las muelas porque llevan pagando décadas el estado del bienestar, estado que se evapora sólo para proteger los bolsillos de los ricos. Ejemplo: Los Botín no han dejado claro si han pagado a Hacienda lo que el patriota de su padre ventiló camino de Suiza mientras su amigo Paco daba un golpe de Estado. Ganaron la guerra y ni siquiera repatriaron el dinero. Los de Paco quieren que siga enterrado en un sitio público como el Valle de los Caídos para ahorrarse hasta la sepultura. O lo que es peor para seguir dando por culo después de muerto.
La vida sigue. Los empleados de clase media con sueldos limitados y pagando impuestos porque no pueden evitarlo, y los perroflautas pidiendo más becas para hacer botellón. En fin, que yo he tratado se desbravar la carta recibida -que paso a transcribirles- evitando con puntos suspensivos lo malsonante, que suficiente me he pasado yo en el introito. Tampoco quiero que piensen que soy altavoz de insultos y consejos tan innecesarios como inservibles, sobre todo cuando van dirigidos a gentes que han impuesto sus criterios a hostia limpia.

Ahí va el texto enviado por un padre de familia a este humilde concejal:

Estimado Sr. Concejal:
Soy un ciudadano que a las 7 de la mañana me monto en el transporte público –agradeciendo que exista- e ignoro el porqué de la existencia de jubilados cuya pensión duplica mi sueldo y pagan la mitad por pasearse en autobús. Llevo a mi hijos a un colegio en el que conviven con alumnos de siete nacionalidades y no entiendo como es posible que los niños inmigrantes no quieran ir a colegios concertados que sirven para ganancia de las órdenes religiosas.
Estoy harto de requerir servicios de “sufridos autónomos” que me hacen el “favor” de no cobrarme el IVA para que luego yo les pague –por no declarar el IVA- becas, subvenciones, cursos, pisos subvencionados, ayudas de libros, etc. porque el “sufrido autónomo” no declara ni el papel con el que se limpia el (…).
Al médico mejor no ir. No es que funcionen mal los hospitales. Es que si eres de los que pagan impuestos serás de la borreguil y sumisa clase media que obedece las normas. Los que abusan del sistema, los que entran en tropel en Urgencias, los que amenazan y consiguen son los que no pagan, sean de la etnia que sean y principalmente de la etnia en la que usted, Sr. Concejal, está pensando.
Vamos que yo pago hasta el último céntimo porque soy un mier(…) de asalariado y por arriba me sablean los que mandan y los bancos y por abajo se chotean de mi los que ora dicen ser sufridos proletarios ora te restriegan sus vacaciones en Punta Cana y su coche negro con las lunas tintadas y todo ello entreverado con un viaje a la final de un trofeo de fútbol enfundados en ropas marca pero manteniendo su horterez y mal gusto. Montan en coches caros pero su equipo de música escupe mierda, esa mierda rapera que les gusta y les delata.

Y claro. Volvemos a lo de siempre. ¿Cuándo se va a cabrear / indignar la clase media? . Pues mire Sr. Concejal, según pienso yo, nunca. La gente borrega no estamos para indignarnos. Se cabrean los que tienen mucho que perder, ricos, bancos, políticos, iglesia, y ponen en marcha sus resortes. Y ¿Quiénes son sus resortes? Pues los empleados de los ricos, los empleados de la banca, los funcionarios –dicho en castellano los palanganeros de los políticos- curas y sacristanes, en fin esa gente que vivimos para hacerles el caldo gordo a una escoria a la que hemos dejado que de lo nuestro hagan cosa suya. Derecho de pernada en la Edad Media y ninguneo, choteo y mangancia en el siglo XXI.
Y al otro lado de este lodazal una chusma de vagos que viven del esfuerzo de quienes no tenemos cojo(….) para parar la máquina y que una ensalada mundial de host(…) ponga a cada uno en su sitio.
A los curas pederastas en la esquina de los chaperos, a los banqueros pidiendo limosna, a los trabajadores honestos viviendo de su trabajo, a los políticos picando piedra hasta devolver lo que se han llevado sin merecerlo (y si además han robado brearlos a guantazos hasta que caguen oro) y a los que se pasan la vida lloriqueando como falsos obreros que la vida los consuma en la alcantarilla, para que sepan de verdad lo que es vivir mal.
Y a muchos de los que estos días han pasado de la holganza a la indignación recordarles que a los que nos cobran obligadamente hasta el último euro de impuestos, a los que conducimos con seguro y carné, a los que nos cobran las multas, a los que pagamos las hipotecas, a los que no compramos por encima de nuestras posibilidades, a los que llevamos décadas pagando colegios, enseñanza y sanidad, también se nos podrían inflamar los testículos y acabar de una vez por todas con los chollos de los perroflaúticos de todas las edades. Pero no os preocupéis, somos tan miserables que no vamos a poner en peligro la mierda en la que vivimos y seguiremos chupándose(…) a los de arriba y dejándonos dar por c(…) por los de abajo.
Suyo afectísimo,

Y firmaba un señor que dice que me ha votado. ¡Madre mía!

Yo solo le digo que no se ponga así. Que no es para tanto. Que se calme. Que ahora viene el verano y seguro que además de pagar impuestos disfrutará de un mes en su apartamento de la playa y que el mes de agosto lo alquilará sin declarar lo que le pagan y que si escarba un poco en su conciencia convendrá en que si no tiene más chollos es porque no puede y que cuando no paga el IVA solo piensa en que se ahorra el 18 por ciento y que si piensa en que los políticos roban y él no es porque a él lo han puesto muy lejos de la caja. Bueno o no. Que yo soy concejal y todos ustedes que me leen saben que soy honesto. Un honesto concejal de clase media.

viernes, 24 de junio de 2011