miércoles, 29 de febrero de 2012

DIARIO DE UN CONCEJAL: Rogativas y lavativas

Mi indignación está llegando a límites que rozan el acceso a la violencia. Pero me controlo. Vale, no me han hecho caso en lo de empapelar a un obispo y vale con que debamos ser amables con los ciudadanos que nos votan. Pero que tengamos que bajarnos los pantalones ante los que ni han metido nuestra papeleta ni la van a meter nunca –dicho sea de paso que se fastidien por la abstinencia- por ahí ya no paso sin mostrar mi cabreo.

Y encima le van con chismes y habladurías al alcalde, que será un mamón y cosas peores, pero sigue siendo el alcalde. El chivatazo ha venido de los funcionarios. Ellos lo han querido y confieso que les tenía ganas por esa sonrisita como diciendo “a mi no me puedes echar aunque no dé palo al agua”.

Estos se van a enterar con la batería de propuestas que estoy preparando en aras de la austeridad que todo el mundo pide.

Para empezar hay que organizar rogativas. Ahora que el poder es amigo de Dios y de los curas se imponen procesiones en rogativa para la lluvia. Es algo barato y efectivo y, en caso de que no valgan para que descarguen las nubes, sirven para que María Dolores luzca mantilla.

Para continuar. Aplicación urgente y sin paliativos de lavativas al personal funcionario. Estos se van a cagar y cuanto mas expedito tengan el conducto mejor para el tránsito.

Y ahora la batería de medidas:

Primera: un solo rollo de papel higiénico por servicio. A trabajar se viene con los deberes hechos y no para estar media hora leyendo el Marca en el escusado. Y mejor sería que se traigan el higiénico de casa disfrutando así de la textura que cada uno necesite en la salida de la gruta.
Segunda: Me he puesto en contacto con todos los establecimientos de alrededor del Ayuntamiento: peluquerías, supermercados, mercerías, tiendas de regalos... Les he explicado con claridad que como les vea atendiendo en horas de trabajo a algún funcionario municipal -y me voy a ocupar personalmente de hacer una ronda diaria- les mando una inspección que se van a … en fin recordemos que también podemos ponerles lavativas administrativas a los tenderos. Y siempre se encuentra algo, ellos lo saben.

Tercera: Los bolígrafos de las oficinas municipales deberán estar atados con un cordel como los de los bancos y preferiblemente se usarán lápices. El lápiz tiene la ventaja de que dura más y se pueden borrar las cuentas si llega una inspección. De paso las papelerías de mi ciudad recuperarán parte de sus ingresos el no poder surtir los funcionarios de material a sus hijos en edad escolar. Ah, se escribirá por las dos caras de los folios.

Cuarta: Nada de suplementos por transporte. Andando se gana en salud, se reduce el tiempo de ocio y la tentación de darse a la holganza y ahora, en primavera, se ve carne por la calle.

Quinta: Retirada de las fuentecillas estas que hay por todas las plantas para beber agua fresquita de un bidón que se coloca boca abajo y que cuesta una pasta. El que tenga sed que coja una jarra y que la llene en el lavabo o que se compre una botellita y se la traiga. Es mejor que cada uno beba del agua que más le guste.

Séptima: Colocación de un imán durante las horas laborales en el reloj que se utiliza para fichar. Esto es lo que hacen ellos en los contadores de la luz y el agua. Trabajarán más horas sin que tengamos un follón con los sindicatos.

Octava: De cara al invierno, y no me digan que no soy previsor, se instalarán estufas en las dependencias del Ayuntamiento. Con ellas no será necesario gastar gasóleo en calefacción y en las citadas estufas se procederá a quemar los documentos de más de cuatro años porque todo eso ha prescrito. Si prescriben los pufos de los que mangan, todos esos papelajos también.
En los juzgados de Paz la quema de documentos será selectiva, procediendo a incinerar antes a los que afecten a miembros del partido gobernante.

Con estas medidas también tendré una idem de la capacidad de aguante que tiene el personal de la institución. Si se observa resistencia pasiva a la norma, más lavativas y si no les gusta lo que propongo mas rogativas. Es lo que tiene haber ganado. Si no me queríais no haberme votado.


martes, 17 de enero de 2012

DIARIO DE UN CONCEJAL: ¿Para cuándo un obispo?

Hay que juzgar a un obispo y cuanto antes mejor. Bueno y a un periodista. Me refiero a un periodista pero no les voy a dar el nombre. Todo llegará. Aquí, como todo El Mundo sabe, acaba por llegar todo.

Lo del obispo sin embargo es verdaderamente urgente. Este país, lo que viene siendo España, no puede dejar incompleta la colección de corruptos en estos tiempos revueltos.

Teníamos a un banquero empapelado/inhabilitado para el trinque y los socialistas lo indultaron en su última faena gubernamental. Supongo que por quitarle al Gobierno de Rajoy el gustazo de ayudar a un amigo. Ya tuvimos uno en la mazmorra pero salió y da clases engominadas de ética y moral.

Pero no hay que preocuparse. El muestrario de chacina es amplio. Dos presidentes de gobiernos autónomos, el de los trajes tildado de gilipollas por sus amiguitos del alma que por su gusto le darían dos hostias y el otro con el añadido de haber sido ministro de Aznar que siempre da más rimbombancia al del velódromo.
También está pendiente el caso de la émula de la mujer barbuda camino de cantar por bulerías el blanqueo marbellí, y de que un presidente de club de fútbol, que por arte de birlibirloque -y por ahora- no paga ni la fianza, pase unos añitos en la celda.

No son noticia la insignificante muestra de empresarios gorrones y defraudadores ni los mil pares de concejales y alcaldes (reconoced pueblo y justicia que os habéis cebado con nosotros los ediles) empapelados por colocar mal sobre el terreno unas cuantas casas –cosa menor donde las haya- mientras que caen en las garras de la toga algunos polis pitufos de pueblo cobradores de putas y todavía anda por Zaragoza con cara de reo uno que fue baranda de los picoletos.

Tenemos a la espera de los acontecimientos a un inaugurador de aeropuertos con escultura que, ni regalando billetes de lotería premiados consigue que los aviones se posen en su faraónica obra que iba a ser completada con un pelotazo urbanístico.

Lo bueno es cuando la cosa tiene títulos. Tenemos duques empapelados y ya veremos si no le tiran de las orejas a alguna infanta, un marqués del Opus que dice que sus mil hijos son niños de papá mientras él ha esquilmado hasta a su consuegro y eso que se pasó la vida con los calzoncillos por encima del pijama diciendo que el esposo de la de los bombones en pirámide le había incautado hasta la hijuela. Este, como es mayor, se inventará una demencia senil y se escapará, pero que en sus años mozos también probó trena.

Y un juez. Eso si que me gusta. Van a meterle el código por el escape a un omnipotente que mandaba a la cárcel a secretarios de secretarios de Estado para empapelar a ministros con el fin de ajusticiar a un presidente del Gobierno que tuvo la buena vista de no nombrar ministro a ese juez. Me da igual que la Justicia tome camino torcido para hacer justicia pero ya sabemos que el que a hierro…

Pero, ¿para cuando un obispo? España no puede asistir impávida al general linchamiento de prebostes y que se le escape la oportunidad de meter en chirona a un gordo con bragueta del cuello a los pies con botonadura de manifiesto y preocupante color entre rosa y lila. Si no es por robar incunables – ¿y del Código Calixtino que hay?- es por perseguir monagos, por machismo o por amenazar con el infierno, que es una amenaza más peor y definitiva que las dos hostias que se merece el de los trajes según sus amiguitos del alma.

Yo soy concejal y no jurista. Desconozco por qué cargos pero sé que motivos haylos. O sentamos a un obispo en el banquillo o nos arrepentiremos en el futuro. La historia no perdona.

lunes, 2 de enero de 2012

DIARIO DE UN CONCEJAL: Mis 19 céntimos

Han hecho cuentas y dicen que alimentar al Rey y a todos los que en La Zarzuela se alojan con sus jamones, sus vestidos, sus coches, sus cacerías, sus barcos, sus caballos, sus osos borrachos, sus viajes privados, sus amores y desamores y toda la pompa y el boato que a esto acompaña sale a 19 céntimos de euro por español y año.
Y me parece barato para lo que nos divertimos por tan escasa cantidad. Es irrisorio pagar 19 céntimos y entretenernos con noviazgos, bodas, bautizos, divorcios, chismes, cuernos, carrozas, banquetes, hostiazos con puertas y vidrieras, niños y más niños y demás parientes.
Y si a eso le añadimos las habladurías sobre andanzas nocturnas, créditos árabes, aristócratas europeas, vidas rehechas, hermanas griegas y demás patulea, los 19 céntimos me parecen hasta miserable óbolo por tan amplia variedad de espectáculo.
Creo que si a Ronaldo se le abona lo que cobra por ser guapo y rico, a la Casa Real hay que duplicarle –mejor triplicarle y puestos a ser justos hasta cuadruplicarle- la paga con la condición de que la variada panoplia de eventos que producen no decaiga. El pueblo tiene derecho a divertirse y qué mejor que disponer de parte de sus impuestos para el ocio y el relax.
Es relajante escuchar cosas que sosiegan. Se imaginan al Rey nuestro Señor diciendo algo así como “La justicia no puede ser igual para todos”. Eso si que sería una noticia. Pero aquí es de destacar que diga lo que parece lógico.
Hace tiempo que las tonterías y las obviedades han tomado carta de naturaleza. Sin ir más lejos se pondera como virtud humana que alguien sea “muy amigo de sus amigos”. Coño, ¿de quien hay que ser amigo? ¿De los raíles del Metro?.
Ahora se aplaude fervientemente presumir la inocencia después de aseverar que el sujeto que aún se supone inocente es un chorizo de tomo y lomo.
Bueno, a menos de que se demuestre que el personal ha entrado con la lanza térmica en la caja acorazada de esta o la otra Generalitat, han sido los que estaban al cargo del negociado los que han aflojado la gallina en múltiples hechos de los que el personal hace lenguas. Pero de estos ni se habla. El otro día acachaban a un asesisno haber cobrado indebidamente la pensión de viudedad. Yo creo que eran los funcionarios de Trabajo los que se la habían pagado indebidamente.
Bien, si un padre observa a su hijo robando un libro en una tienda del ramo y decide actuar como mandan los cánones lo suyo es que le diga al chaval que discretamente devuelva el ejemplar a la estantería. Tampoco vamos a pedir que lo lleve de la oreja al cuartelillo.
Pero si el padre saca a la carrera al niño con el libro y los esconde en la cocina del bar de un amigo para intentar que el securata de la librería pierda la pista del ladronzuelo, yo a ese padre no le aplaudiría. Bueno o sí. Reconozco que en mi librería hay más de una y más de dos obras que salieron de la tienda sin pasar por caja.
Uy, he perdido el oremus. Si yo estaba proponiendo un aumento de la asignación a la Casa Real y estoy hablando de robar libros. Tengo que hacer que me miren estos desvaríos. Bueno Feliz 2012, que es el año en que nos van a “guindar” lo poco que nos queda.

DIARIO DE UN CONCEJAL: Els funcionaris

Ja, ja, ja y ja. Hay que risa que me dais els funcionaris. Eso os pasa por votar a Mas. Pues a joderse y a disfrutarlo con salud. Es que si no tenéis salud tendréis que copagar. Haberlo pensado antes. Os creíais la mamá de Tarzán, los intocables, esos que os reíais de los demás porque un día acertasteis con las preguntas de un examen y miráis por encima de las gafas a los que van a molestar a vuestras calentitas oficinas.
Yo como concejal os conozco. Os veo deambular del desayuno al café, del café al mercado, del mercado a las fotocopias particulares y de las fotocopias particulares a la ronda telefónica por los familiares y amigos, eso cuando no toca “Moscoso” o estáis deprimidos. Os conozco tanto que estoy seguro de que ahora vendréis con el cuento de que vosotros no habéis votado a Mas, que han sido otros los culpables del resultado.
Excluyo de todo esto a policías, sanitarios y a algunos de la enseñanza. Pero a los de la burocracia, incluidos con medalla de honor a los de la Justicia y a los de la ventanilla, de esos a ninguno. Y digo a ninguno porque los que trabajan son colaboradores necesarios de mantener junto a ellos a los vagos.
Sin la connivencia entre zánganos y currantes es imposible que se multipliquen los trámites y papeleos. Larra sería ahora un hombre feliz. “Vuelva usted mañana”. Utópica respuesta actual en la administración. Sólo van rápidos para empapelar los del fisco y los de las multas.
Bueno bueno, así que queríais Mas. Pues ya tenéis lo que queríais. Leña al mono que para eso le habéis dado los votos.
Y en el resto del territorio nacional, lo que viene siendo España, dentro de un rato más de lo mismo de lo que da Mas. Y veremos como cuando empiece la fiesta nadie se siente responsable del resultado electoral. Todos dirán en los bares yo no voté a estos.
Queridos ciudadanos viene lo que habéis estado buscando durante cuatro años. Nos habéis estado disparando a los políticos como si fuésemos patitos de la caseta de feria y ahora viene cuando la matan. Os vamos a recetar cantidades industriales de lo que deseáis para nosotros.
¿Qué mal os hacía mi humilde coche oficial que al fin y al cabo me lo habíais puesto vosotros para que llegase antes a conocer los problemas que os afectan?; ¿qué daño os generaba cuatro comidas oficiales donde tratábamos de acercar soluciones al ciudadano?; ¿Era la envidia la que os hacía pedir que no cobrásemos unas miserables dietas por estar en un pleno hasta las tantas de la tarde mientras vosotros tomabais cañas en el bar?; ¿Acaso somos menos que vosotros que pedís trabajo fijo cuando nos obligáis a examinarnos cada cuatro años para que nos sigáis insultando?
Pues ya lo habéis conseguido. Recortes para todo el mundo, impuestos a tutiplén, tasas impensables; multiplicación de la cuantía de las multas, el que no tenga dinero que no estudie, el que se ponga malito que rece que el gobierno es amigo de la Iglesia y la Iglesia lo es de Dios y cuando veáis a los ricos pidiendo en la puerta de los templos os abrazáis solidariamente con ellos. Así haréis una cosa que ellos nunca han hecho con vosotros. Pero eso no lo veréis.
Por mi parte seguiré trabajando en la humilde concejalía donde poco hay que recortar aunque dando ejemplo también he recortado gastos. Sin ir más lejos antes dábamos un vino español multitudinario y al de estas navidades, tristemente, sólo invitaré los concejales. Con lo aburrido que es departir entre nosotros que estamos hartos de vernos.

martes, 15 de noviembre de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: La campaña y mi escroto

Por fin esto termina. Estoy de la campaña hasta donde ustedes se imaginan, que es hasta un sitio que se encuentra a la mitad de mi estatura.
Uno no se puede negar porque el partido lo manda, pero a mí lo que me pide el cuerpo es rascarme esa parte anteriormente citada porque en esta campaña yo no pido a los ciudadanos que me mantengan mi sillón.
Una campaña es un insufrible coñazo donde los candidatos, y los que no lo somos, tenemos que hacer un sinfín de memeces aún a sabiendas de que no valen para nada.
Y lo peor de todo es que a nuestras payasadas sólo asisten como espectadores otros de nuestro partido que, a buen seguro, estarían mejor tumbados en su sofá y refregándose con suavidad el periné.
Para que se hagan una idea de lo sacrificado que es participar en una campaña electoral voy a hacerles breve referencia a las desagradables prácticas que un día cualquiera hay que acometer. La primera es abandonar nuestros trabajos de representación y servicio a la sociedad que nos votó para dedicarnos en plena jornada laboral a cosas del partido.
Esto no debería estar permitido. Nosotros los políticos lo que tenemos que hacer es estar en nuestro despacho pendientes de los intereses de los que nos votaron y de los nuestros, en lugar de andar proclamando sandez tras sandez a los cuatro vientos en nombre de un partido que sólo nos interesa en la medida en que nos mantiene en las listas. Así que como no voy para diputado ni para senador esta campaña me trae sin cuidado.
Pero además hay que madrugar todos los días, tomar el coche propio y llenarle el depósito con el dinero de uno porque estúpidamente hemos dejado que los de la prensa –que no van a los mítines con su dinero- nos critiquen si vamos en el vehículo oficial. Vamos que a los periodistas les pagan los gastos porque trabajan, como si los políticos en campaña estuviésemos descansando.
Y lo del coche no es lo peor. Llegas a un pueblecito infecto lleno de viejas que huelen a orín y que sin saber quien eres ni a que partido defiendes se empeñan en besarte y llenarte de babas. Tienes que darle la mano a un centenar de paletos que a saber que han tocado antes de saludarte, y luego a besar niños y a coger a uno en brazos para la foto y el cabroncete suele mearte la cazadora de ante, prenda que acerca a los ciudadanos. Porque en traje no se debe hacer campaña.
Y lo de los comistrajos ya es para nota. Hay que engullir platos autóctonos. Unos sopicaldos y otras mezcolanzas aceitosas que te tienen toda la tarde repitiendo picante y a regüeldo limpio u sonoro, eso si no hacen que uno se vaya por la pata abajo y acabe cagando en una era entre poblacho y aldea.
Y en el mitin a mentir. Pero da igual porque el público es de los tuyos. Si entra al local alguno de otro partido se le nota y sabes que lo que pretende es espiar para saber el mensaje. Paparruchadas, ni mensaje ni leches. Se dicen cuatro gilipolleces, se insulta al contrario y a otro pueblo.
Y así llevamos casi un mes. Campaña, precampaña y estoy hasta la tienda de campaña, que es donde se aloja la bolsa escrotal. Y el domingo para remate hay que hacer de interventor electoral para evitar que los demócratas de los demás partidos, esos que han pregonado honestidad en la campaña, te hagan trampas en la votación o en el recuento. Confianza en el pueblo español y en sus políticos. Es lo que hay.

EL DIARIO DE UN CONCEJAL: ¿Y si peta la batería del iPad qué?

Jobs te has muerto y te has llevado muchos secretos a la tumba. De tu desaparición terrena he sacado muchas lecciones. La primera es reforzar la idea de que por muy listo que uno sea la acaba palmando y eso independientemente de la pasta que se haya acumulado.
Pero bueno, cuando uno muere otro hace negocio y el de las pompas fúnebres encargado de hacer desaparecer al señor Jobs habrá recibido mensajes de amigos en su iPAD felicitándolo por el negocio que supondrá enviar al más allá a un tipo tan importante para la vida de todos.
Al menos eso aseveran miles de legos en informática, gentes incapaces de mandar un correo sin poner en copia a todos sus contactos y adjuntando algún enlace erróneo que acaba por llevar a los destinatarios a un pozo de virus informáticos trufados de tetas y bálanos.
A lo que vamos. Te has muerto y no me has dado respuesta a los siguientes puntos:
1. Si la batería del iPAD se estropea ¿Qué hago?. Mando mi aparato (al iPAD me refiero) a un servicio técnico con mi vida dentro? ¿Cambiar la batería supone que vean las turgentes carnes de mis amantes mientras me cobran una pasta por una cosa que debería poder cambiarla yo sólo mientras estoy cagando como siempre se ha hecho con todos los teléfonos?
2. Porqué los juguetes de tres euros que se compran en los chinos tienen una cámara mejor que la que le ponías a los “sifones” como dicen las viejas y a los iPAD. ¿Tu a que chinos le encargabas hacer tus aparatos?
2. Si compro unas canciones en tu tienda, ¿Por qué siguen siendo tuyas?. ¿Por qué sólo pueden estar en uno de tus artefactos?
3. ¿Por qué no quieres que llamemos por teléfono desde el iPAD?. ¿Es que aún tenemos que pagar más para poder hablar teniendo dentro del cacharro una tarjeta de móvil?
4. Oye, si es que puedes desde donde estés descansando, ¿a que miserable vocación tuya se debe que el cable para cargar tus inventos sea más corto que el rabo de una boina?. Es que mientras los estás cargando o te tumbas junto al enchufe o no puedes usarlos.
5. Y hablando de cargadores. ¿Crees Steve que es de buena persona que el cargador del iPHONE no valga para el iPAD? Tanta liviandad en el peso para acabar llevando dos cargadores.
6. Y del puritanismo no hablemos. Me han dicho que a tu empresa no le gusta que se vea Interviú en determinados sitios de acceso desde tus tabletas. A lo mejor no es censura. Es porque no quieres que se constipen las señoras.
7. Y que me dices de cómo se guardan las fotos en tan deslumbrantes máquinas. Lo del carrete ni explicado por Isabel Preysler es posible entenderlo.
8. ¿Tú te paraste alguna vez a pensar que es un insufrible coñazo que todos los días la mitad de las aplicaciones se empeñan en actualizarse?
9. Allí en USA desconozco como va la cosa porque soy un probo concejal encantado de tener todos tus cacharritos con cargo al erario público, que para eso los servidores debemos estar bien informados, pero estoy seguro de que te removerías en tu tumba si supieses que tu iPAD ha servido para que una caterva de tertulianos pluriempleados escupan ignorancia hurgando en las zahúrdas más asquerosas de las warripedias en las que nutren su verborrea.
Y 10. A pesar de todo esto, que bonitos son tus inventos. Y además tienen la ventaja –o no- de que lo que empezó siendo prestigio de niños pijos ha sido adoptado por todos a los que les / nos gustaría serlo. Esto ha sido como el polo de Ralph Lauren que ahora lo llevan también los albañiles. Pero se les sigue notando que lo son. Albañiles, no pijos.

viernes, 7 de octubre de 2011

DIARIO DE UN CONCEJAL: Estrategia para pasar la ITV

Otra vez a vuelta con los nervios por las elecciones generales. Con lo bien que estábamos continuando la gobernabilidad de los ciudadanos en pos del bienestar conjunto –en el que se incluye el nuestro- para tener que andar con las zarandajas de preparar mítines o lo que se les ocurra a los listos del partido. Menos mal que siempre hay mucho voluntario que se quiere hacer notar para medrar y es el que la pringa.
Con lo importante que es hacer otras cosas. Por ejemplo, pasar la ITV. Antes, cuando teníamos a nuestra disposición un pelotón de chóferes en el Ayuntamiento, se lo encargabas a uno de ellos, le invitabas a un café, le firmabas un par de horas extras y todos tan contentos. Ahora, como están mano sobre mano, no quieren oír nada que tenga que ver con coger un volante que no sea el de su coche particular.
Así que hemos tenido un cisco en casa de tamaño considerable a cuenta de la ITV. Y es que para esta cuestión hay dos temas importantes: dónde está aparcado el coche y dónde están las llaves. Como durante tanto tiempo no lo hemos necesitado a todos se nos olvidó en qué calle lo habíamos dejado estacionado. Propuse, con la negativa general de la familia, un plan para encontrarlo. Cuadriculé el plano de nuestro barrio y a cada uno de los miembros de mi hogar y sus allegados más gorrones (es decir, novias, amigos…), les asigné una zona. Estrategia militar pura y dura. El problema es que el coche no fue hallado, y eso que les hice intercambiarse las zonas por si alguno se había despistado.
Al final apareció. Eso sí con la colaboración ciudadana, que en este caso como en muchos otros siempre es interesada. Ante el griterío que se escuchaba en el portal cuando la familia tuvo que salir por segunda vez de expedición y yo me quedé para organizarlo todo, el portero –totalmente preocupado por la convivencia- se acercó serenamente y bajito al oído me dijo: el coche lo tienen ustedes en el garaje. Pasado el medio segundo de sorpresa tuve que decirle que ya lo sabía y que esta trapisonda familiar era totalmente deliberada para que no se instalaran en el confort. El portero se mostró satisfecho por la contestación y sobre todo por el billete de veinte euros que le puse en la mano bajo la promesa de que no dijese nada, que eran temas familiares donde es mejor no entrar. Me costó también dejarle el café de una semana pagado en el bar de enfrente.
Cuando llegaron todos cansados y vociferando no tuve más remedio que ponerme serio en medio del portal y decirles que eran una panda de vagos que vivían de la sopa boba –o como se diga- y que estaban en el mundo porque tenía que haber de todo. Toda esta retahíla, y un poco más, con talante enfadado, llegando casi a la indignación. Tuve que decirles que lo tenían todo hecho y que ninguno, ni ninguna, se acordaba de que el coche estaba en el garaje y que si esto era así, como velarían por el patrimonio familiar. Según lo estaba contando vi la oportunidad y para velar más por nuestro patrimonio les reduje a la mitad durante un semestre las aportaciones económicas semanales, incluso a mi mujer, con lo cual subieron todos a casa encabronados y yo con la tranquilidad de que no iban a hacer nada más que aguantar. Al portero le di otros veinte euros (una miseria para lo que me había ahorrado con la perorata) y aumenté la invitación a copita de “sol y sombra”, que siempre ha hecho mucho bien al gremio de los empleados de fincas. Pasar la ITV ahora será cuestión de estrategia. Es lo que tienen los recortes de presupuesto. Te quedas sin coche oficial y encima tienes que pasarle la ITV al tuyo. Se va acabando el estado del bienestar.